Más allá de los miedos

Miércoles 09 de mayo de 1984 - Clarín

Más allá de los miedos

Hace pocas semanas la vimos en un recital de una hora como invitada especial en un programa de televisión. Se había roto el silencio de tantos años para Marilina Ross en nuestro video. Actriz de notables condiciones, dejó esta labor interpretativa para abocarse en los últimos tiempos a algo que originariamente era un complemento casi de entrecasa: la canción. Actualmente es una de las cantantes y autoras más reconocidas. Hoy inicia un ciclo de recitales en el teatro Odeón con el nombre de "Sobre un mar de miedos". "Soy optimista, aún con dificultades", dice en algún momento. También señala: "No me arrepiento de lo que hice; tal vez sí de lo que dejé de hacer".

"No me arrepiento de haber hecho lo que hice. Eso sí, tal vez esté arrepentida de lo que no hice".


Por: ROQUE DE PEDRO

Los carteles que anuncian sus próximas actuaciones en el teatro Odeón destacan un nombre: María. ¿Quién es María? Nada menos que Marilina Ross, la misma que hace alrededor de un mes retornó a nuestra televisión a través de un programa en el que se rememoraron sus inicios en la canción cuando nuestro video era aún en blanco y negro, al que siguió un recital de una hora a todo color. En el medio quedaban la prohibición solapada, el exilio artístico en España y el mesurado retorno en 1980. "Comencé en Córdoba, casi de casualidad. Organizamos dos pequeñas funciones en un recinto muy chiquito. Luego, ya en la capital, estuve en otro pub. Había progresado: ya tenía un pianista, Martín Pavlovsky", nos rememora. "Después se sumó Amadeo Álvarez, que tocaba el bajo. Pasamos a un pub más grande, por Belgrano. Ahí entró Jorge Esperón, nuestro bajista actual. Pusimos batería y teclados más abundantes. Todo fue creciendo muy de prisa".

Tal vez el mayor progreso esté señalado por la edición de su disco Soles. "Cuando apareció el LP pasamos a los teatros", prosigue. "Vino enseguida la etapa de los estadios... y no sé qué me queda". Sabemos algo más: su satisfacción por haber retornado a la televisión, con lo que esto significa en cuanto llevar su mensaje hecho canción a la vista de miles de auditores.


María Celina Parrondo, Marilina Ross, un pasado actoral y hoy, la canción.

- Parecería que hay dos Marilina Ross, una de antes y otra posterior a 1980, al menos en la Argentina.

- Profesionalmente, sí. Humanamente, no. Porque yo, como persona, soy la misma. Te diría que hasta soy más yo; no estoy actuando, haciendo personajes ajenos, sino que me estoy mostrando.

- ¿Interpretás a Marilina Ross?

- No, a María Celina Parrondo.

- Pero recuperás tu pasado de actriz en cuanto a que ahora integrás un espectáculo.

- Engancho con una parte de la escena que está dentro de mí. A partir de las presentaciones en teatro se estructura un espectáculo con ilación, no un recital de canciones solamente. Por ello es importante el aporte de Susana Torres Molina en la puesta.

Recordamos su pasado actoral, de relevancia cierta. A esto ayuda que, el sábado pasado, se ofreció en televisión uno de sus filmes más celebrados, La Raulito.

- A diferencia de otra gente, jamás renegaste de tu pasado artístico.

- Porque no me arrepiento de haber hecho lo que hice. Eso sí, tal vez esté arrepentida de lo que no hice. Pero todo me sirvió para ir encontrando a esta que soy ahora, de la que estoy muy contenta.

- Volvamos a la canción como espectáculo...

- En Soles, también en el Odeón, ya había un espectáculo montado y una historia que se contaba. Después vino lo del Estadio Obras, con elementos como una pared que se caía. De nuevo en Atlanta, con Piero. Lo de ahora tiene que ver con unas palabras de Carlos Castaneda, el de Las enseñanzas de Don Juan, donde habla del camino del aprendizaje (en Soles al comienzo había palabras del I Ching). En ese camino, el primer enemigo por vencer es el miedo. Por eso se llama Sobre un mar de miedos. Según Castaneda, hay que vencerlo para llegar al segundo, la claridad, que también hay que vencer para llegar al tercer enemigo, el poder. No hay que dejar que te venza para lograr enfrentarse con el último enemigo, la vejez. Ese planteo es muy bello. Por eso empezamos con lo referido al miedo y desde allí nos mandamos un viaje a través de la vida de casi cualquiera. El inicio con Carta a papá, la primera canción que hice con Cristina Banegas. Después, el crecimiento hasta este momento, incluido el miedo que acabamos de pasar en esta última época en el país.

- ¿Cuál sería el último miedo?

- Lo expresa otra canción también hecha con Cristina: se llama Miedo a la alegría. Es el que nos paralizó durante tantos años, que no solo no nos dejó crecer sino que nos hizo ir para atrás hasta llevarnos a ser, como dijo María Elena Walsh, un "país de jardín de infantes".

- ¿Cómo ubicarías tu quehacer en la canción?

- Soy una persona que se expresa con un fondo musical. Este puede ser un ritmo de salsa (Pasaje de ida) o una especie de tango (El hacedor de sueños). Tal vez lo que más compongo sean baladas.

- Nos enteramos de que en Sobre un mar de miedos incluirán algún tango propiamente dicho...

- Eso es en un sketch donde todos representamos el miedo al ridículo. Nos lanzamos a él y que sea lo que Dios quiera, a vivirlo y sentirlo en el momento, en ese teatro, esa noche.

- ¿Pensás convocar en el teatro al mismo tipo de público que en otras ocasiones?

- Nunca pienso de antemano en convocar a nadie. Cuando hago canciones las creo para mí; cuando es un espectáculo, parto de que me guste a mí el hacerlo. Después, los que vengan. Porque podría tal vez presuponer la presencia de la gente de mi generación o mayores, pero ya recibí la sorpresa de que están presentes los jóvenes, los adolescentes, los niños incluso. Y son la mayoría.

-¿Qué opinás de la música popular argentina en general?

- Este movimiento de música nacional, que hace rato está y sigue creciendo, es lo mejorcito que le ha pasado al país en toda esta época de anestesia. Fue lo más vivo que hallé cuando volví en cuanto a actividad artística. La experiencia de Teatro Abierto también fue muy potente. Pero creo que la música está viva, que éste es más tiempo de música que de palabras. Éstas a lo mejor nos enfrentan o nos separan, en vez de juntarnos. La música opera como una especie de bálsamo que cura heridas, va más al sentimiento que a la cabeza. Siento que es momento para que nos curemos las heridas entre todos.

- ¿Sos optimista?

- Sí, con dificultades, pero lo soy. Creo que Sobre un mar de miedos tiene que ver con esto. Fundamentalmente, creo en el ser humano. Sé que el futuro está aquí, en nuestra América. Intento proponer que esta vez lo hagamos bien, empezando a corregirnos desde dentro de nosotros. Si no, no vamos a saber cómo corregir lo que está fuera de nosotros.


Gaby compartió esta nota y Silvina la tipeó. Muchas Gracias!!

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Maria... hay grabaciones del programa de Badia cuando volviste a la tele con tus papis como invitados?