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Marquesinas de los shows de Marilina en el teatro Ópera

Fotos de las marquesinas de algunos shows de Marilina en el teatro Ópera de Buenos Aires


Cruzando las grandes aguas
8, 9 & 10 de noviembre de 1985


Mis hijos naturales
16, 17 & 18 de octubre de 1987


Conectándome...
1, 2, 3, 8 & 9 de diciembre de 1989


Latiendo
12, 13 & 14 de octubre de 1990



Muchas Gracias Patricia "Pina" Franco por aportar estas fotos.

Argentina es nuestro hogar

El 28 de enero de 1985, bajo el nombre de "USA for África", numerosos artistas norteamericanos grabaron el tema "We are the world" con el fin de recaudar fondos para paliar el hambre en Etiopía. El proyecto fue un verdadero suceso de ventas a nivel mundial.
En este marco y dadas las inundaciones ocurridas durante ese año en el Chaco, el productor Mario Kaminsky reunió prestigiosos artistas locales para registrar el LP "Argentina es nuestro hogar", que tuvo como objetivo colaborar con los anegados de esa provincia.
Los participantes del proyecto fueron: Sandro, Ramona Galarza, Roberto Rimoldi Fraga, Estela Raval, Palito Ortega, Valeria Lynch, Jairo, Sandra Mihanovich, Víctor Heredia, Juan Marcelo, María Martha Serra Lima, Sergio Denis, Juan Ramón, Pedro Favini, Gianfranco Pagliaro, Carlos Torres Vila, Cacho Castaña, Tormenta, Alejandra Aldao, Marcelo San Juan, Julio San Diego, Silvana Di Lorenzo, Manolo Galván, Fernando de Madariaga, Paz Martínez, Carlos Nilsson, Julia Zenko, Elio Roca, Enrique Londaits, Richard Mochulske, César Isella, Orlando Netti, Argentino Luna, Leo Dan, Bárbara Bourze, Marilina Ross, Miguel Cantilo y el Trío San Javier.


Tapa del disco


Video de la canción


Argentina es nuestro hogar
(Richard Mochulske - Enrique Londaits)

Tal vez estes caído,
y veas todo mal,
te has gastado la esperanza,
de matar una confianza,
y no quieres seguir más.

La fuerza está en nosotros,
no pienses que estás sólo
para poder cambiar,
no es tiempo de palabras.
Si pudieramos unirnos
¿quién podrá impedirnos
mostrar nuestra verdad?

Mi lugar, tu lugar, nuestro lugar
es aquí no lo dudes ni un instante.
Nuestros padres y abuelos
no midieron el esfuerzo
de la mano juntos vamos a arrancar.

Mi lugar, tu lugar, nuestro lugar
es aquí no lo dudes ni un instante,
aprendiendo del pasado sin volver la vista atrás
para todos: ARGENTINA ES NUESTRO HOGAR.

Sigamos adelante, el futuro ya empezó
con toda nuestra fe
comienza a amanecer.
Ya es tiempo que llamemos
las cosas por su nombre
y empecemos a crecer.

Mi lugar, tu lugar, nuestro lugar
es aquí no lo dudes ni un instante.
Nuestros padres y abuelos
no vivieron el esfuerzo
de la mano juntos vamos a arrancar.

Mi lugar, tu lugar, nuestro lugar
es aquí no lo dudes ni un instante,
aprendiendo del pasado sin volver la vista atrás
para todos: ARGENTINA ES NUESTRO HOGAR.

Mi lugar, tu lugar, nuestro lugar
es aquí no lo dudes ni un instante.
Nuestros padres y abuelos
no vivieron el esfuerzo
de la mano juntos vamos a arrancar.

Mi lugar, tu lugar, nuestro lugar
es aquí no lo dudes ni un instante,
aprendiendo del pasado sin volver la vista atrás
para todos: ARGENTINA ES NUESTRO HOGAR...


Descargar el tema

Fuentes:

Imagen e información: Discos bizarros argentinos
Video: A todo Sandro


Muchas Gracias Fernando de Rosario por recopilar este material.

"Cruzando las grandes aguas" en el Auditorio de las Américas de Mar del Plata

Selección de videos del show "Cruzando las grandes aguas" presentado en el teatro Auditorio de las Américas de Mar del Plata y transmitido por Canal 13. Este espectáculo fue estrenado en el teatro Ópera de Buenos Aires los días 8, 9 y 10 de noviembre de 1985.


Puesta en escena y Dirección General: Susana Torres Molina
Textos: Susana Torres Molina y Marilina Ross
Asistente de Dirección: Antonio Barreiros

Músicos:

Batería: Gustavo López
Bajo y coro: Carlos Tribuzy
Piano, teclados y coro: carlos De la Peña
Flauta, percusión y coro: Laura Hatton

Músicos invitados:

Percusión y actuación: Rolo Morán López
Piano: Lito Vitale

Ficha Técnica:

Producción general: Rubén la Rosa y Asociados
Merchandising: Arteba S.A.
Empresa de sonido: Eduardo Hinrichs
Operador de sonido: Jorge Martínez, Amílcar Gilavert
Operador de monitoreo: Santiago Botet
Técnico de escenario: Miguel Dicundo
Asistente de escenario: Claudio Moglia
Empresa de iluminación: Boletti - Fernández
Operador de luces: Rubén Grosso
Efectos especiales: Trentuno
Reflectoristas: Julio Godoy y Alberto
Seguidoristas: Omar Maci Barreiro
Electricista de piso: Luis traba
Maquinista de sala: Cuesta y Lito
Utilería: Puig
Puesta de luces: Susana Torres Molina y Rubén Grosso
Prensa: Horacio Nieto
Diseño Gráfico: Carlos Gallardo
Foto LP: Raúl Forte
Escenografía: Susana Torres Molina
Asesor escenográfico: Marcelo López
Vestuario: Bordeaux French Bazaar
Asistente de Escenografía: Luis Leyba
Camarines: Patricia Franco
Administración de sala: Raúl Martínez
Personal Manager: Hugo Traferri
Secretaria y diseñadora del programa: María Pita Romero y Olmos


Nos aguanta y transporta por todo el país en el Zeppelin: Pino


EL SHOW


Primera Parte



Segunda Parte



Muchas Gracias Javier por aportar estos videos y María por editarlos.

Norma de vida

Recibí esto así y así va, Chris.

Hola Chris... Te estoy mandando un combito que armé con la entrega de los Oscar que está Norma Aleandro, en "La historia oficial" y el tema "Norma de vida" en el momento en que lo escuchó ella por primera vez... Yo lo compuse luego de ver esa transmisión del Oscar y tiempo después fui al programa de Mareco en homenaje al film premiado, para darle un casette de sonido con la canción grabada. Pero alguien se enteró y me pidieron que la cantara allí mismo. Tan improvisado fue todo que me prestaron una guitarra eléctrica... y mis nervios tan al mango entre la emoción y la falta de ensayos que me tragué dos estrofas! Es que era un regalo personal, no para hacerlo público... Como Puerto Pollensa! Pero una propone y.... Aquí estoy subiéndola a Internet... Jajajaja

Chau...

María




Muchas Gracias María por el relato y el video.

Nota de Revista Libre

1985 - Revista Libre

Nota de Revista Libre

Protesta. Marilina es de pocas pulgas, según parece. No quiere que nadie se meta con su sexualidad


Según como se mire, es una canción de protesta. Original, nada ortodoxa, restallante, pero canción de protesta al fin. Claro, habría que aclarar: en otros tiempos, los cantantes testimoniales echaban sus dardos contra la represión, el autoritarismo, la dictadura, en fin, esas cosas. Ahora, Marilina Ross parece haber inaugurado una nueva forma de protestar. Su objetivo es una sola persona, una solita, y un individuo que -de acuerdo a lo que se deduce de la canción- ha hablado mas de la cuenta acerca de la sexualidad de la cantante.
A Marilina Ross no le faltó decisión el sábado 21 de junio cuando cantó por primera vez "Quiero ser yo" en el programa de Juan Alberto Badía. Más de uno se quedó petrificado después de escuchar la letra, y las reacciones fueron bien inmediatas. Marilina conmocionó también a los televidentes.
Por supuesto, apenas se escucharon las estrofas del tema en cuestión, un gran número de investigadores se dispuso a averiguar quién era semejante señor, a quien la canción responde. Se barajaron varios nombres, la autora no confirmó ni desmintió nada, pero algunos parecen coincidir en afirmar que el hombre de los comentarios sobre su sexualidad sería Carlos Rúa, un conductor que a fuerza de estas opiniones se esta haciendo infinitamente popular. Según se dice, Rúa deslizo estos pareceres a través de su programa "El loco de la colina", que se emite todas las noches por Radio Excelsior.
Él se ha mantenido en silencio, hasta ahora, aunque sus amigos vaticinan que en cualquier momento hablará sobre la cuestión. En tanto, el nuevo disco de Marilina ya está a la venta y, según las primeras estimaciones, no resulta prematuro augurarle el éxito.
Sin embargo, y hasta que no se aclare definitivamente el tema, la cosa tiene su suspenso. Y además, como si le faltara condimento, posee la novedad de haber inaugurado un estilo: ahora, los cantantes no le cantan cuatro frescas a sus enemigos personalmente. Parecen preferir el disco, con lo cual la discusión pasa a tener enorme cantidad de testigos.


Muchas Gracias Jorgelina por sumar esta nota.

Marilina en Monumental Moria

Marilina recorre los programas de TV para presentar los temas de su LP "Cruzando las grandes aguas". En esta ocasión, visita el clásico "Monumental Moria", donde interpreta un juego escénico con Moria Casán y luego canta "Quiero ser yo".




Muchas Gracias Christian (Rinconcito) por compartir este video y María por digitalizarlo

Marilina Ross se tiró a la pileta

29 de octubre de 1985 - Revista Antena

MARILINA ROSS SE TIRÓ A LA PILETA

Debutó, con éxito, en Estados Unidos. Ahora presenta su nuevo disco. La carrera de Marilina crece con más fuerza que en otros años. ¡Nos alegramos!


Tiene 42 años, de los que ya lleva 25 trabajando en el mundo del espectáculo. Primero como actriz y a partir de 1980 como cantante.

A pesar de ello, suele comentar que "todavía no me asumo como intérprete musical. Soy una persona -se definió- que cuenta cosas a través de las melodías".

Si bien se hizo popular en la Argentina a raíz de su trabajo como "La nena", en su carrera artística Marilina Ross obtuvo tres premios "Martín Fierro", uno de ellos en 1975, poco antes de emigrar a Europa.

Hasta hace unas semanas, MR estuvo trabajando en Estados Unidos. Precisamente, participó del Festival Latinoamericano de Nueva York.

"Mi debut fue muy gracioso -recordó- porque en un momento de mi show los organizadores creyeron que los efectos de humo que había llevado eran en realidad un incendio e hicieron desalojar la sala. Pero por suerte pude cantar y gusté mucho. Después nos fuimos a Washington. Fue emocionante".

Sobre el momento actual que vive el país, dijo que "estamos en la intemperie pero no podemos volver para atrás... tenemos que seguir remando. No hay que esperar que el cambio venga desde afuera".

Sin embargo, Marilina tiene una obsesión: "¡Es el crecimiento del ser humano! La búsqueda del hombre nuevo y hacia allí voy, tratando de descubrirme, de conocerme un poco más cada día y transmitiendo a los demás los resultados de mis "vivencias".

De todos modos aclaró que se siente "una especie de samaritana que tiene que servir al otro. Con mis canciones siento que sirvo mucho más porque digo lo que yo quiero".

En pocos días más presentará su nuevo disco ("Cruzando las grandes aguas"), que sostiene es "un símbolo de lo que estamos haciendo como país".


Muchas Gracias Xil por compartir esta nota y Silvina por tipearla!!

Marilina cruzando sus aguas

Domingo 27 de octubre de 1985 - Clarín Espectáculos

"Yo no soy una cantante; soy una persona que cuenta historias"

MARILINA CRUZANDO SUS AGUAS

Después de haber cantado los temas del disco "Soles" en Estados Unidos, con dos actuaciones en Nueva York y una en Washington, Marilina Ross volverá a las presentaciones en vivo en esta capital, interpretando los temas de su flamante disco "Cruzando las grandes aguas" durante tres días del próximo mes. Carlos de la Peña en teclados y coros, Ricardo Renaldi en teclados, Laura Hatton en flauta, percusión y coros, Rodolfo Gorosito en guitarras, Carlos Tribuzy en bajo y Gustavo López en batería, es decir, "La banda de la plaza", serán su compañía sobre el escenario del Ópera.




Por: CARLOS POLIMENI

En el gesto aniñado no hay pose alguna, sino sinceridad de adulta. "Yo no soy una cantante, soy una persona que cuenta historias", explica con entusiasmo esta Marilina Ross de 42 años, cara limpia, sonrisa relampagueante y palpables ganas de que se la valore sin preconceptos.

Cuando la conversación languidece y solo flota un silencio, Marilina -María para los amigos- cuenta que está nerviosa porque ha empezado a dejar de fumar, por consejo médico, y siente que no puede del todo. "Pero como estoy decidida a hacer las cosas en serio, es un sacrificio que tengo que hacer en beneficio de las cuerdas vocales", apunta.

A esta altura, después de tres años de vida como una profesional de la canción, otros tantos discos, numerosos recitales, viajes al exterior, Marilina siente ante todo que difícilmente vuelva a ser una actriz enteramente abocada a la profesión, esa que le trajo como agregado la fama -su difusa aureola- y también las persecuciones políticas.

La actriz que se había anticipado a la cantante empezó a declinar su reinado por un hecho absurdo, la guerra por las islas Malvinas y la necesidad que azotó a las compañías discográficas, impelidas a producir "Música nacional". "Fue ridículo lo que ocurrió -piensa- porque de la persecución y de tener apenas con qué comer, pasé a evaluar ofertas de tres compañías discográficas para grabar de inmediato el disco que luego se llamó Soles".

El resto es más o menos conocido, tiene ribetes en algo inexplicables, pero se define materialmente en un éxito de nivel, en ventas y en poder de convocatoria, que la dejó primero perpleja, después convencida de que el destino es a veces insondable, y más tarde agradecida de tanto amor incondicional, pero a la vez decidida a defenderse con las armas de la dedicación de las bastardas agresiones a la mediocridad.

Al afrontar la presentación en vivo de su nuevo disco, Cruzando las grandes aguas, entre el 8 y 10 de noviembre en el Teatro Opera, Marilina siente ante todo que la mayoría de las respuestas a las obvias preguntas de ocasión están en las letras de sus nuevas canciones. Para esto estuvo muchos meses componiendo desde los estados de ánimos posibles en un ser humano sensible.


Le pasó, por ejemplo, que tuvo mucha bronca cuando terminó de leer el "Informe Sabato" de la Conadep "A levantar si es preciso/ el obelisco y su plaza/ que salga a la luz del sol/ lo que ocurrió en estas playas/ y que nunca más./ A empezar a renacer,/ del peor de los infiernos/ busquemos brazos amigos/ en el sur del hemisferio./ O logramos entre todos/ que la Patria Grande remonte/ o seremos una estrella más/ en la bandera del Norte", escribió en tiempo de chacarera, bajo el título Y que nunca más.

Le pasó que estuvo mal ("decreté la noche y el invierno/ para quedarme a solas con la nada", define en Miedo a la alegría) y se enojó con las reflexiones imberbes ("usted que en una radio se atreve a comentar/ que está preocupado por mi sexualidad./ Usted... tan calladito ante tanta atrocidad/ pregúntese cómo es usted. ¿Por qué pierde su tiempo juzgando a los demás?/ Será que no se banca su propia ambigüedad", trazó en "Quiero ser yo").

Marilina esboza hoy, dentro de su habitual temática íntima, una encendida defensa de su derecho a ejercer la libertad individual en un mundo cuya mecanizada marcha hacia el no se sabe qué observa, además, con decidida inquietud. "Por lo demás interesa como actitud de vida gozar del tiempo y cada cosa, sin preocuparme por lo que digan los que no tienen otra cosa que hacer que ocuparse de los otros", machaca durante el vaivén de la charla, en una oficina clavada en medio de la ciudad de violentas contradicciones.

Como le asustan los moldes que limitan y enlatan a las personas está por la revolución interior como primer paso para entender las coordenadas del mundo. La asume diciéndose: "somos algo más/ que una cuenta en un banco/ que esta canción que canto/ que las computadoras/ que el reloj y sus horas/ que la angustia creciente. Más que la misma muerte". Está proponiendo el encuentro, más allá de los bancos y los relojes, como única forma hermosa de supervivencia en esta sociedad plagada de injusticias.


¿Y la actriz...?

La pregunta no la sorprende porque está acostumbrada a pensar y responder sobre el tema. Dice:

- Siempre compuse, siempre canté, pero nunca tuve trascendencia con la música en la época en que empecé a ser conocida como actriz. Pero, ojo, que no fui una actriz que decidió cantar. Fijate que con el primer sueldo que gané como actriz, me compré la primera guitarra. Que el primer café concert que se hizo en la Argentina fue con temas míos, en 1965. El primer disco lo grabé en 1967 con dos canciones mías, así que mi vocación musical vino de siempre. Lo que es nuevo es el éxito. Y dado que la gente me respondió, puedo hacer lo que más felicidad me da... comunicarme a través de la música. Esto me hace sentir mucho más feliz que ser actriz. Puedo vivir de lo que me gusta.

- ¿Entonces no volverías a aquella profesión?

- No sé, creo que no... siento que no lo necesito. Me parece que ahora me gustaría más probarme como directora. Esa es una tentación más fuerte.


Xil compartió esta nota y Silvina la tipeó. Muchas Gracias!!

El destape de Marilina Ross

1985

El destape de Marilina Ross

Sorprendió a propios y a extraños


Fue en las rocas pegadas a Punta Iglesia. Prácticamente no costó mucho convencerla para que posara junto a su grupo musical para una foto atrevida. Ella misma casi lo propuso. "Es una manera, nos anticipó, de continuar gozando de esta libertad que emana de la democracia que tanto costó alcanzar". Y su seguridad, nos sorprendió a nosotros también, ya algo curtidos en la realización de ciertas producciones fotográficas. ¿Por qué? porque muchas veces intentamos reflejar la imagen de Marilina Ross en la playa, en malla y sistemáticamente en los últimos tiempos no habíamos recibido una respuesta favorable. La estrella del rock nacional, es evidente que está atravesando por una etapa personal y profesional notable.

Abierta a cuanta inquietud aparezca ante ella. Como la nuestra, de mostrar uno de los costados poco conocidos de su personalidad.

- Hay momentos, nos confió M.R. que todo es más difícil. Porque las condiciones de vida también condicionan determinadas resoluciones que uno debe asumir, más aún cuando ocupa un lugar en la vidriera. Creo que este tiempo para los argentinos es el ideal para atreverse y olvidarse afortunadamente de los miedos que tanto aterran...




Xil sumó esta nota y Silvina la tipeó. Muchas Gracias!!

Programa del show "Cruzando las grandes aguas"

En las presentaciones del show "Cruzando las grandes aguas", además del programa del espectáculo, se vendían dos libros con las letras de las canciones e información y fotos de Marilina, Susana Torres Molina y la Banda de la Plaza. Éstos libros venían con dos tapas alternativas.


Tapas

Tapas alternativas

Contenido del libro














Muchas Gracias Gaby por compartir estas imágenes!!

Estoy cansada de hacerme la nena

1985 - La Revista

A los 42 años, la exitosa actriz y cantante hace un balance de su carrera.

MARILINA ROSS

"ESTOY CANSADA DE HACERME LA NENA"



Por: YAYI VILLEGAS
Fotos: MARTÍN GURFEIN

Cuando se embarcó en la emocionante y difícil carrera artística decidió adoptar el nombre de Marilina Ross, por sobre el de María Celina Parrondo, con el que había sido registrada hace 42 años.

La actriz, cosechadora de éxitos y premios (en televisión "La nena", "Yo soy porteño" o "Cosa juzgada", en cine "La tregua", "La Raulito" o "Piedra libre"; y en teatro "Lucy Crown", "Ah Soledad", "Tartufo" o "El rehén"), ha quedado por el momento detenida en su actividad pese a que no descarta la posibilidad de volver. "Tengo por ahí -dice- un proyecto dando vueltas y vamos a ver si logro encontrar el tiempo para concretarlo".

Lo que más le importa ahora es la música. Acaba de editar su cuarto álbum titulado "Cruzando las grandes aguas", que tanto para ella como para quienes lo escucharon es su mejor trabajo discográfico.

Hasta ahí la parte profesional. La que está frente a LA REVISTA es María, como le gusta que la llamen, una mujercita menuda y agradable, que aun poniendo de manifiesto su responsabilidad y su experiencia de vida ante el mundo, no puede quitarse la imagen aniñada que siempre la caracterizó.


Marilina Ross presenta un nuevo look en una etapa de su vida en la que ha llegado el tiempo de la serenidad y la felicidad.

- Has cambiado tu "look" de chiquilina con el cabello largo enrulado, por el pelo corto y parado, como intentando parecer mayor. ¿Se puede hablar de una nueva María?

- Si fuera verdad esto que estás diciendo, creo que sería una de las cosas más lindas que he escuchado últimamente. Porque esa fue un poco la idea: cortarme el pelo porque ya estaba cansada de hacerme la nena cuando no es así. Yo, además, me siento mayor, pero cuando me lo corté, todo el mundo me decía que parecía más joven que antes, con lo cual ya no sé qué hacer con mi imagen.

- Tenés 42 años y no los ocultas en absoluto, pero ¿te pesa esa edad?

- No, nunca he estado mejor.

- Si tuvieras que hacer un balance de tu vida, ¿qué sacarías en concreto?

- Es bastante favorable. Tengo muchas más cosas en el haber que en el debe de ese balance. En el debe se me pudo haber quedado el no tener hijos. Creo que lo único y no porque no haya hecho lo necesario, sino que no vinieron. Cuando cumplí los 40, fue el momento en que hice mi balance, es decir, una toma de conciencia de esta vida. Me acuerdo que me preguntaron qué quería que me regalaran. No me quedé con lo obvio de qué objeto necesito, sino que me pregunté más adentro qué necesitaba realmente y me di cuenta que no necesitaba nada más. Que estaba muy contenta con lo que soy, con lo que siento, con cómo vivo, con lo que hago, con mis amigos, con mi familia.

- Decís que estás conforme con lo que tenés, pero en cuanto a tu carrera como cantante, no pareciera que tu intención sea quedarte en el camino, existe una suerte de superación permanente.

- Trato de ser lo más fiel que puedo, sin pretender mucho más. Ya sé que María Callas no voy a ser nunca por más que lo intente. Yo no soy una cantante. Yo cuento cosas que me pasan. Trato de conmover y de comunicarme con el otro, y eso se logra en los recitales. Entonces todo lo que me queda por hacer es vivir en este resto de mi vida, sacarle partido y gozar hasta el último segundo. Mi objetivo es, por supuesto, ser feliz.

- ¿Qué cosas te hacen feliz?

- La música, las charlas honestas y no muy superficiales... aunque a veces también viene bien alguna superficialidad, pero solamente como descanso, como un alto en el camino. A veces también me copo con los jueguitos electrónicos y no hay quien me separe de ellos. Y otra cosa que me hacen muy feliz son las plantas.

- Es obvio, estás rodeada de ellas.

- Me gusta mucho ocuparme de la tierra, ver crecer las plantas, ayudarlas, limpiarlas, ver cuando florecen y es maravilloso todo lo que te dan sin pedirte nada. Ahora tengo dos durazneros y están ya creciendo los duraznitos peluditos y es tan hermoso gozar de todo esto. No esperar que te falten las cosas para darte cuenta de su valor.

- ¿Cuándo llegaste a esa conclusión?

- Hace tres años, cuando me rompí dos dedos de la mano y me di cuenta recién del valor que tenían. No podía componer, ni tocar la guitarra, ni nada. Entonces empecé a valorar las cosas que tengo y a poder gozar de los deditos, las arrugas, las canas y de todo lo que me pasa. Porque son míos y están ahí.

Plantas por doquier, objetos de plata y porcelana, fotografías antiguas, pinturas, un grabado en piedra del artista español Juan Moral que le obsequiara a Marilina y del cual ella se enorgullece, adornos de madera y bambú, sillones confortables, forman parte del hogar de María, una vieja casona de Palermo muy bien remodelada.

- Lamento -comenta- no tener más tiempo para estar acá. Cuando se empieza a poner el sol, ir a regar las plantas, sacar los yuyitos, cazar los caracoles y matar las hormigas que a veces aparecen, cosas muy elementales y muy tontas a lo mejor, pero que me dan mucho placer. Como irme al fondo, al estudio, agarrar la guitarra, improvisar o tocar canciones de otra gente, por el solo hecho de averiguar en qué tono están y cómo va cambiando la armonía.

- En un momento de la charla planteaste como objetivo el hecho de ser feliz, pero eso parece más bien efímero. ¿Qué otros objetivos te planteás?

- Ninguno más. Vivir solamente el presente que ya es bastante. Que no se me escape este aquí y ahora pensando en el mañana. Quiero este aquí y ahora.


Muchas Gracias Xil por compartir esta nota y Silvina por tipearla!!

Marilina Ross y la cruzada submarina

Viernes 25 de octubre de 1985 - Diario Tiempo Argentino

Marilina Ross y la cruzada submarina

Una nueva presentación, un nuevo larga duración: "Cruzando las grandes aguas" y la intención de nadar cueste lo que costare; "porque si no, nos ahogamos"

Parece mentira, pero de sorpresas el mundo del arte está hecho. A veces ocurren hechos que valen más de una reflexión. Algo de eso sucedió el último martes en el Shams Jazz Bar, en oportunidad de una conferencia de prensa por la presentación del nuevo álbum de Marilina Ross "Cruzando las grandes aguas".

Hasta aquí todo muy simple. Ahora, ¿puede el lector imaginar qué ocurriría si los periodistas que allí estábamos presentes, de pronto nos viéramos desplazados insólitamente de nuestro papel de interlocutores para pasar a ser los entrevistados?

La dulce Marilina que, ante el estupor de muchos, arremetió -micrófono en mano- con una conferencia-show de total desparpajo y naturalidad que puso a más de un periodista entre el micrófono y la pared.

¿Los resultados? Bueno, mejor lo cuenta ella, en un alto de su "cruzada submarina"...

- ¡Cómo fruncieron todos!, cuando les puse el micrófono a mano, se fueron al mazo. Fue fantástico. Generalmente todos los periodistas se quedan en el fondo de la sala, para darte desde allá, pero acá se invirtieron los papeles. Realmente había falta de iniciativa, claro, es muy fácil criticar desde algo, ya hecho, pero proponer, participar...

- En dos de los temas que tocaste te mostraste bastante preocupada por "el qué dirán". ¿Por qué esa obsesión por las críticas adversas?

- Porque en este país, y esto lo tengo bien claro, estamos siempre muy preocupados "de lo que les pasa a los otros" y no "de lo que te pasa a vos". Y esto no es nuevo, viene de hace un largo tiempo.

- Podríamos hablar de tus recientes actuaciones en USA, pero preferiría que nos cuentes acerca de tu participación el último lunes en el festival artístico de apoyo a las comunidades indígenas.

- ¿Quieren que se los cuente desde mí, desde la cocina de alguien que canta para tanta gente? Bueno, yo estaba sin mis músicos, porque ellos venían de regreso de una reciente actuación que habíamos tenido en Neuquén, entonces no tenía a nadie a mi lado. Generalmente cuando componemos, yo tiro las letras y un par de notas, y ellos me arman las canciones, así crecen fundamentalmente a la par de sus invenciones. Pero el lunes me encontré con que no tenía músicos atrás, y mis canciones tenía que tocarlas igual, y salió, con errores, con pifiadas, pero también con mucha fuerza y amor. Fue una situación alucinante. Por ejemplo tenía previsto tocar "Escaleras mecánicas", pero la gente me empezó a pedir el tema "Se puede" y... fue un desafío. Si la gente me pide justamente esa canción yo no le puedo decir que no se puede, que me cuesta mucho tocarla sola, de cualquier forma me fui al piano e igualmente la hice. Nunca esperé algo así, fue divino.

- ¿Podrías trazar un paralelo entre las sensaciones (...)?
(Falta texto porque la nota estaba incompleta por algunos renglones. La pregunta se refiere a la comparación entre la experiencia de cantar en la Argentina y en Estados Unidos)

- (...) Yo siento que todo lo que tengo que decir es útil acá. Allá era al cohete decir: "Aunque no lo veamos el sol siempre está" ¿A quién? ¿A ellos que están totalmente en otra? "Yeah, yeah, all right". Me sentí ridícula cantando "Danza", inútil, me arrepiento bastante de haber ido.

- ¿A pesar de poder cantar justamente allí temas como "Escaleras mecánicas" o "Carta del indio"?

- En Washington sí que tenía sentido... bah, para mí. Seguramente a ellos no les va ni les viene. Sin embargo leer la "Carta del indio", que termina diciendo: "Estas tierras fueron vendidas y hoy forman el estado de Washington", justamente en ese mismo lugar me puso los pelos de punta, a pesar de que sigo pensando que no tenía sentido. Porque imaginate que en ese momento una gaviota se cruza en el radar, se da la orden, largan el misil y ¡booomm! ¿Qué hacía entonces yo allí? No habría razón alguna para estar, por eso me vine rajando lo antes que pude.

- ¿Cómo te sentías sin La Banda de la Plaza?

- Fue raro. Era raro porque tenía todos músicos que sabían leer las partituras pero ignoraban las letras que, afortunadamente, de a poco, yo les pude hacer entender. Si no sabían qué tocaban, ¿para qué servía el esfuerzo?

- Y pasando al nuevo disco "Cruzando las grandes aguas", en donde hay una aproximación hacia el I Ching, ¿hay una intención de querer cambiar la mano de flotar por la de arriesgar?

- Es que hay momentos para hacer la plancha y esperar, y hay momentos para avanzar y nadar cueste lo que cueste. Está en uno la sabiduría de saber cuál es el momento para cada cosa, porque también hay momentos para saber retirarse, como dice el I Ching. Eso depende de cada uno y del tiempo que nos toque vivir.

- ¿Te sentís acompañada en esta "cruzada submarina"?

- Yo creo que sí. Pienso que todos queremos llegar a algún amanecer, algún alba, la noche quedó atrás y aunque estemos en la mitad del camino, a la intemperie -como dice la canción- igual lo tenemos que intentar. Todos queremos llegar, ustedes también quieren lograrlo, si no nos ahogamos... Mirá qué loco, te cuento por quién me siento más acompañada: por los chicos.

- Es cierto, se dice que las audiencias de Marilina son muy adolescentes.

- Claro, felizmente. Estoy contenta de que sea así, yo no lo busqué, se dio de esa forma.

- ¿Y qué pasa con los otros?

- Los otros ya la hicieron y no sirvió. Ahora sólo basta esperar qué nos muestra la gente joven y qué nos puede enseñar, inclusive a mí. Porque, ¿qué les tengo yo que enseñar? Ellos me tienen que enseñar a mí.

- Sin embargo, entre ese resto se alzan algunas voces que dicen: "Marilina, Piero, B.B. Muñoz, buenas ondas, paz: pavadas para la purretada, (por no decir otra cosa más grosa)".

- Ya lo sé, y no son ningunas boludeces. Pero no me importa, porque siempre fue así e igual traté de seguir adelante, en la que yo creía, aunque a veces me equivocara. Porque vale la pena ir al frente con la de uno, así se aprende a vivir.

- ¿Quiénes son tus maestros?

- Son muchos. Todos son mis maestros. Tomo de cada uno lo que me puede servir, sin seguir a ninguno en particular. Pero no sé si podría precisar alguno en este momento.

- ¿Tus viejos?

- Seguro. Mi viejo es un sabio que se está muriendo; le queda poco tiempo y junto con mi vieja son dos fenómenos. ¡Ah!, no sé si tiene que ver, pero igual se los cuento: yo siempre creí que mis viejos no se querían, no se amaban, que todo era pura peleas y gritos, con sifonazos incluidos. Y ahora me doy cuenta de que era yo la que no veía cómo se querían y se amaban. Recién me estoy sacando la careta y me avivo de cómo son las cosas.

- ¿Y cuándo te diste cuenta de que tus viejos eran tus maestros?

- Desde los 30 años, porque a partir de ese momento empecé a valorarlos. A esa edad uno empieza a ser mayor, y ya no le puede echar la culpa a los padres. ¡Hey, los dejé pensando! Es así, a partir de ese momento uno es responsable de todo y los empieza a valorar en su real dimensión.


Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota!!

Talento y garra, "remos" para cruzar

Noviembre de 1985 - Revista Flash

Talento y garra, "remos" para cruzar

"Cruzando las grandes aguas" es el nuevo long-play de Marilina Ross que presentará en el Teatro Opera, entre el 8 y el 10 de noviembre. "Me atrevo a vivir todo sin culpas, tratando de no herir a los demás. Tengo derecho. A mí me ha pasado de todo en la vida". A los 42 años, su balance...


Dos épocas inevitablemente tomadas como referencia. De aquella "Nena" a esta Marilina, pujante, vital y que no quiere atarse a ningún molde preestablecido, han pasado 20 años ¿o 20 siglos?

Se sorprende. Y hasta se sonríe pensando: "¡Qué nivel tiene el periodismo!", cuando alguien le pregunta: "¿Por qué te cortaste el pelo?". Una pregunta banal, casi sin importancia, pero que tiene que ver con el cambio.

El cambio de esta mujer de 42 años que ha pasado por etapas tan distintas como conflictivas (como la persecución política que sufrió) y que conserva -aunque no le guste- el mismo aire adolescente de aquellos programas suyos de "La nena" por Canal 13. Entonces, con una sonrisa irónica contesta: "Porque tenía ganas. No tiene ningún significado especial. Tenía que elegir entre hacerme la permanente y seguir destruyendo mi pobre pelo o cortarlo. Decidí cortarlo para darle más fuerza y más vida", y agrega sin abandonar la ironía: "Si los cambios fueran solo esos..."

Después de tres años de vida como profesional de la canción, Marilina Ross parece haber dejado en algún lugar de sí misma a la actriz. Hoy, con un éxito que pasa por recitales "a full", -lo que demuestra su poder de convocatoria- discos que se agotan -como su long-play "Soles"- y una cantidad de recitales por el interior y el exterior del país, parece definitivamente asentada en el camino de la música. Y, con absoluta honestidad, reconoce: "Yo no soy una cantante, soy una persona que cuenta historias". Historias que le pertenecen y entonces, en cada una de sus letras, están las respuestas de su propia historia y de su realidad de hoy. Se prepara en este momento para afrontar un nuevo desafío: Una presentación en vivo en el Teatro Ópera de su último long-play "Cruzando las grandes aguas" entre el 8 y 10 de noviembre junto a "La banda de la plaza", integrada por Carlos de la Peña en teclados y coros, Ricardo Renaldi en teclados, Laura Hatton en flauta, percusión y coros, Rodolfo Gorosito en guitarras, Carlos Tribuzy en bajo y Gustavo López en batería. Para esa presentación, estuvo muchos meses componiendo desde la euforia, la depresión, en definitiva, desde su propia sensibilidad.

- ¿Con qué perspectiva ves los sucesivos cambios experimentaste?

- Creo que la vida es un cambio, es un eterno cambio. Nacemos siendo una pequeña "piltrafa" chiquita que late y de ahí en más todo empieza a transformarse. Y no tiene por qué detenerse ese cambio, si latimos, si la Tierra gira, ¿cómo no vamos a cambiar nosotros? Yo no analizo mis cambios, simplemente sigo cambiando. Mientras haya vida hay que cambiar.

- Hace pocos días, en el aniversario de Canal 13, se pasaron aquellos programas que hacías con Osvaldo Miranda. ¿Qué sentiste viéndote en esos tapes? ¿Cuál fue la sensación?

- Era como otra persona. No me reconocí..., fue muy raro lo que sentí. Pensá que esos programas son de hace 20 años. Los hice en 1965 y quizá por eso sentí que era otra persona la que estaba ahí. Que no era yo.

- ¿Te acordás cómo eras hace 20 años? Supongo que te habrá movilizado muchas cosas ver parte de tu pasado en una pantalla.

- Sí, claro que me movilizó. Recordé por ejemplo que me divertía mucho hacer "La nena". Que la pasaba muy bien con Miranda, que me gustaban los libros, el personaje, que desde que entraba a maquillaje empezaba a hacer diabluras. El personaje se había instalado en mí y me dominaba. Yo no era de hacer locuras, pero cuando entraba al canal era como si "La nena" se posesionaba en mí. Generalmente me sucedía eso con mis personajes en aquella época...

- ¿Se fue de vos "La nena"?

- No lo sé. Supongo que algunas partes sí, otras me ha quedado también. Me vi muy joven, con la voz muy finita, porque era de verdad muy chica.

- ¿Y esa "nena" no te persigue hasta hoy? Siendo como sos; una de las pocas de tu generación que ha envejecido de una forma distinta.

- Siempre tuve ese problema, aun cuando era adolescente. Cuando empecé a trabajar como actriz, no representaba la edad que tenía, siempre "daba" mucho menos. Y eso me traía problemas en mi carrera como actriz porque no podía realizar personajes de mi edad. Siempre me daban personajes de nenas. Y entonces la problemática de la gente de mi generación, no la podía encarar. Vivía atrasada. Pero eso, supongo que tendrá que ver con mi contextura física, o no sé...

- ¿También con tu mentalidad?

- No me siento muy adolescente en mi forma de pensar o de ser. El adolescente tiene toda la vida por delante y yo sé que no la tengo. A mí me queda muy poco tiempo y tengo conciencia de eso. Yo siento que no es tanto el tiempo. Cuando era joven podía decir "y si me equivoco... ¡Qué me importa! Después lo voy a hacer mejor". Ahora no, es menor el tiempo que queda y la conciencia cambia.

- ¿Es una conciencia fatalista ésa de pensar que el tiempo se acaba? Hay una frase china que dice: "Vive hoy como si fueras a vivir 100 años más".

- No es que sea fatalista, soy realista. La gente de mi generación está viendo a sus padres morir. Y eso un joven no lo siente, es distinto todo. Ahora estoy tomando contacto y conciencia de lo que significa la vejez, el deterioro físico, porque lo veo en mis padres. Y sé que voy hacia eso.

"VOLVÍ DEL EXILIO TRATANDO DE QUE NO ME MATARAN"

- En el ´80, cuando volviste a la Argentina, tuviste que empezar a cantar.

- Mirá, yo volví, no como cantante, sino como persona. Y tratando de que no me mataran en principio.

- Está bien, pero recuerdo que vos dijiste en aquel entonces "tomé la guitarra para poder ganarme el puchero". ¿Te acordás?

- Sí, recuerdo que fue más fácil empezar a trabajar en "pubs" pequeños donde ganaba para vivir más o menos una semana. No tenía, en aquel momento, posibilidades de otra cosa.

- Después de varios años, ¿cómo ves y cómo sentís la música? ¿Qué pasó con la actriz que hay en vos?

- La actriz no está sepultada, simplemente está descansando. No podría sepultarla porque no creo que nada sea definitivo, en nada. Todo es un constante cambio y yo estoy abierta a los cambios que se me produzcan y que me sorprendan. No quiero calcular qué voy a hacer mañana, pensar si voy a cantar, escribir, actuar o dirigir o me voy a ir a Japón. No lo sé.

- Recién decías que no te sentías, en mentalidad, adolescente. ¿Crees que esa forma de pensar es compartida por tu generación? Eso de no querer planificar el mañana.

- No lo sé. Tal vez no, pero bueno, esta es mi vida y yo respondo por eso.

- No será que no encajás muy bien en "las generaciones establecidas". Las que determinan qué edad es para cada cosa.

- Seguramente. A esta altura tendría que usar rodete, pollera al bies y tacones bajos...
Pero no me quedan bien. Es que yo puedo hablar solo de mí, que es a quien más conozco. Puedo decir que me pasó de todo, que tuve triunfos, fracasos, exilios, vueltas, tuve amores, odios y persecuciones. De todo. Esa fue y es mi vida. La sabiduría está en poder capitalizar a favor de uno todo lo que le ocurre, lo bueno y lo malo. Navegar sobre, no en contra.

- No me contestaste cómo sentís hoy la música. ¿Estás sobre...?

- Sí, más que nunca porque el long-play se llama "Cruzando las grandes aguas". Y simboliza el arriesgarse, "atreverse a". Me gusta esa sensación.

- ¿De atreverte?

- De atreverme a... y de no tener miedo, de enfrentar y avanzar las grandes aguas, no solo en lo personal. Por suerte creo que hay mucha gente que está en eso, el país está cruzando y si me apurás te digo que América latina quiere atreverse, intentar una forma nueva. Empujando hacia otro sitio, confío que tenemos que generar algo distinto. Europa está mirando ese cambio y sé que va a llegar.

- ¿A qué te atrevés? ¿Por dónde pasa ese "cruzar las grandes aguas"?

- Me atrevo a vivir. Y a permitirme vivir todo lo que me toque vivir en cada minuto. Sin culpas, tratando de no herir a los demás.

- ¿A los 42 años la libertad tiene un sentido distinto al que tenía cuando eras 20 años más joven?

- Totalmente. Hace 20 años tenía toda la vida por delante, podía equivocarme. A los 30 empecé a darme cuenta de que no tenía tanto tiempo y que tenía que definir un camino y ya a los 40 tengo todo mucho más claro. Sé que los caminos no son hacia afuera sino hacia adentro. Desde mí.

- ¿Cuáles son las cosas que te duelen?

- La injusticia, el hambre, el desamor, los prejuicios. La incomprensión tiene que ver con los prejuicios. Nadie se hace cargo de lo que pasa, están más atentos a qué hacen los demás, que lo de uno. Eso es algo que hay que modificar, ése es el hombre nuevo que hablo. Que tiene que nacer.

- ¿El hombre nuevo de que hablaba el "Che" Guevara?

- No sé. El hombre nuevo es el ser humano nuevo. Más allá de lo político. Lo político es una parte del hombre nuevo, pero no lo es todo. Como yo creía antes. No lo es todo.

- Si pudieras imaginarte a ese hombre nuevo, ¿cómo lo verías?

- Tan distinto como seres humanos hay. No es un arquetipo que haya que copiar. Tiene que nacer de cada uno de nosotros. Es ése que todos tenemos, adentro y que sólo hay que dejarlo salir.

CANCIONES Y ALGO MÁS

“Me cuesta hablar del long- play. Hay que escucharlo", dice Marilina, ya fastidiada de tanta pregunta. Y cuando apenas le faltan unos días para presentar su espectáculo en vivo en el Teatro Opera, vuelve a definirse como una "transmisora". "Ni canto, ni compongo, trato de comunicarme con la gente en los niveles que se dan a partir de los sentimientos".

Y cuando le digo si a la distancia "Puerto Pollensa", su primer éxito que grabara Sandra Mihanovich "porque yo no podía y hasta pusieron como nombre del autor María Celina Parrondo, y nadie sabía que era yo", sigue significando lo mismo, dice: "no, ya no es lo mismo. Ahora tienen más significado otras canciones, las nuevas".

Algunos títulos de estas nuevas canciones que integran "Cruzando las grandes aguas" son: "Miedo a la alegría", "Y que nunca más", o la ya famosa "Quiero ser yo" que le dedicara a un periodista radial, y que dice: "Usted que en una radio se atreve a comentar/ que está preocupado por mi sexualidad./ Usted... tan calladito ante tanta atrocidad/ pregúntese cómo es usted./ ¿Por qué pierde el tiempo juzgando a los demás?/ ¿Será que no se banca su propia ambigüedad?".


Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota!!

Marilina: creencia y crecimiento

Domingo 10 de noviembre de 1985 - Clarín Espectáculos

Marilina: creencia y crecimiento

Creer y crecer, tras un pasado doloroso, son el eje en torno del cual Marilina Ross y Susana Torres Molina construyen "Cruzando las grandes aguas", en el teatro Opera, metáfora de compleja realización en la que música, teatro, luces y efectos especiales se conjugan con coherencia, buen gusto e infalibilidad.


Marilina Ross, el buen gusto y la coherencia en un espectáculo de intachable validez.


Desde que, hace tres años, presentó Soles, Marilina Ross viene ahondando en una temática que preocupa a buena parte de los argentinos: los dolores sufridos colectivamente durante el proceso, el exilio, la reinserción en la patria, la necesidad de creer y de crecer a partir de la vida y de la memoria. Este último aspecto, tomado como la metáfora de un barco que zarpa rumbo al futuro, constituye el eje de Cruzando las grandes aguas, su último trabajo discográfico que terminará de presentar en Buenos Aires esta noche, en el teatro Opera.

Marilina -con la imprescindible coautoría y empatía de Susana Torres Molina- arma cada espectáculo con el afecto y la generosidad de quien prepara la cena de Navidad para sus seres queridos. Un escenario construido como un barco en alta mar, en el que los tripulantes son los músicos; un itinerario cuyas calmas y tempestades, plenilunios y amaneceres se corresponden con coherencia irreprochable con las nuevas canciones y unos pocos éxitos anteriores colocados con absoluta naturalidad, la llevan a expresarse multidisciplinariamente a través de una simbología sencilla.

Esa simplicidad está convalidada por su voluntad de comunicarse a través de un lenguaje verbal directo, explícito y en ocasiones previsible. Con el objetivo de mantener la homogeneidad.

Marilina se ha expuesto -como de hecho ocurre en la última media hora de este trabajo de 90 minutos- a que el leit-motiv caiga en cierta saturación, a que la recurrencia a determinadas imágenes que le son características en todo su repertorio deriven en la reiteración.

De todos modos, se trata de riesgos inevitables y justificables para quien, como ella, hace de cada presentación una entrega de amor, un acto de fe en el prójimo. Esta Marilina Ross de hoy en día ha logrado conjugar con integridad su pasado teatral y cinematográfico, y asumir un presente en el que no importan las definiciones artísticas ni personales, sino los resultados -incuestionables- de su fin supremo sobre el escenario: la comunicación constructiva.

Todo tiene sentido y oportunidad en Cruzando las grandes aguas. Compleja y valiente producción de Rubén La Rosa, condensa una creíble escenografía de Susana Torres Molina con la excepcional puesta de luces compartida con Rubén Grosso, los precisos efectos especiales de Trentuno con el impecable sonido de Eduardo Hinrich operado por Jorge Martínez y Santiago Botet. Son, apenas, los principales responsables de esta completa y detallada creación, en una breve enumeración que deja en el tintero a una veintena de eficaces colaboradores.

Todo lo antedicho invalida el derecho a profundizar en el análisis estrictamente musical. Cantante que recita, actriz que entona, creadora que se manifiesta simultáneamente en varios códigos, probablemente no se proponga decirlo todo a través de la música, de temas rítmicamente repetitivos, que se concretan en arreglos pertinentes aunque sin sorpresas.

Infalible como el resto del equipo, La Banda de la Plaza cumple un papel irremplazable en este esquema: Rodolfo Gorosito en guitarras, Carlos Tribuzy en bajo, Gustavo López en batería (con la que podría aprovechar mejor las posibilidades de innovación en la chacarera Y que nunca más y en Lunita Bahiana), Carlos De la Peña en piano y teclados, Laura Hatton, brazo derecho expresivo de Marilina en los coros y en la flauta.

Cruzando las grandes aguas podrá concitar adhesiones incondicionales en nombre de la sinceridad y la esperanza, o bien provocar reparos en función de una visión un tanto ingenua y sin matices de la realidad. El veredicto final es totalmente subjetivo, y no empaña el respeto que inspira una propuesta de validez intachable.




Una Silvina compartió la nota y la otra Silvina colaboró tipeándola. Muchas Gracias!!

Inteligente puesta para el arte de Marilina Ross

1985 – La Nación

Inteligente puesta para el arte de Marilina Ross

"Cruzando las grandes aguas", espectáculo musical ofrecido por Marilina Ross en el Teatro Ópera, junto a La Banda de la Plaza: Laura Hatton en flauta y coros, Rodolfo Gorosito en guitarras, Carlos Tribuzy en bajo, Gustavo López en batería y Carlos de la Peña en piano y teclados, para presentar su último trabajo discográfico. Operador de sonido: Jorge Martínez; técnico de escenario: Fernando Fernando; operador de luces: Rubén Grosso; efectos especiales: "Trentuno". Puesta de luces, escenografía, textos, puesta en escena y dirección general: Susana Torres Molina.

Marilina: "¡A navegar!"


Por: RENÉ VARGAS VERA

"El amor es un barco que ninguna fuerza podrá hacer naufragar... Suelten amarras. Vamos a navegar", dice Marilina Ross antes que las luces muestren la imponente escenografía sobre cuyo fondo se recuesta un barco que irá cobrando presencia a medida que el alegórico viaje vaya encontrando climas y surcando la dilatada imaginación.

Un banco de la plaza le ha de bastar a Marilina Ross para cantar "Desde mi libertad" y erguirse con un "nunca me enseñaron a volar/ pero el vuelo debo alzar". Con el primer toque teatral su pequeña figura ya ha llenado el primer cuadro de esta historia que transcurre "Cruzando las grandes aguas". Y sus estrofas se convertirían en el propio desafío para ir en busca de muchos hallazgos que se reserva la canción popular cuando a la inspiración se une un inteligente profesionalismo.

Fiesta de luces y música

La coherencia artística en la trayectoria de Marilina Ross es indiscutible. Pero esta vez el salto cualitativo fue muy grande. El solo hecho de poner distancia con el fanatismo adolescente para poder desarrollar la propuesta argumental y crecer hacia un público más maduro, es un signo de inteligencia. Muchas chicas empezaron por corretear ida y vuelta por el pasillo central, fieles a su costumbre de instalarse a centímetros del escenario, debieron volver a ocupar sus butacas, sin fetichismos.

El despliegue de luces para afianzar cuidadosamente el peso de cada poema y no utilizarlas como simple pretexto para impresionar o deslumbrar es otra de las conquistas estéticas. También habrá que incluir -si bien su vena actoral ya la incorporó como recurso personal de expresión- la dramatización de las canciones. Una dramatización que no debe confundirse con la histeria de alguna cantante ni con caprichosos sobresaltos escénicos, sino que es el fruto de una visión introspectiva y sincera del sentido de las palabras en la canción popular, para no degradarlas ni corromperlas.

Intenciones y arreglos musicales

Sin divismo, sin apelar a los primeros planos, con una gran ductilidad en los gestos y movimientos Marilina Ross utilizó su pequeña voz para llenarla de intencionalidad. Una intencionalidad que parte del tema central: "Estamos en alta mar/ entre dos costas lejanas/ atrás la noche/ por delante el alba/ y en la mitad estamos hoy/ a la intemperie... Nuestro barco ya puso/ la proa al sol", con toda su cuota de desafío y esperanza.

Los nuevos textos no eluden compromisos. "A desenterrar los vivos/ y a los muertos enterrar/ sobre tierras movedizas/ no se puede caminar... Si negamos lo pasado/ repetiremos la historia". Lúcida contrapartida tampoco hace esperar: "Se puede caminar por las cornisas/ si recuperás la risa dentro de tu corazón", que también surge en el final de "Miedo a la alegría"... "Y adentro una canción amordazada/ empieza a galopar en el silencio/ se atreve a la alegría, estalla y canta".

Las letras no alcanzarían tanta elocuencia si no contaran con un buen soporte musical. Para rubricarlas Marilina Ross concibió arreglos que la guitarra de Rodolfo Gorosito transmitió como por vasos comunicantes al resto del conjunto. Muchas sutilezas armónicas desde los teclados de Carlos de la Peña y Gustavo López, muchas originalidades tímbricas desde la guitarra y la batería del propio López, inesperadas para estas baladas, enriquecieron un viaje inusual e inolvidable. Quizá se empiezan a abrir con ellas, ya mismo y decididamente, otros surcos en el mismo campo sembrado por María Elena Walsh.


Gaby compartió esta nota y Silvina la tipeó. Muchas Gracias!!

Marilina y el mar

1985 - Revista Gente


Lejos de las playas de Puerto Pollensa, en Mar del Plata, Marilina Ross habla de sus máximas pasiones: el agua, las olas, el sol, la arena


MARILINA Y EL MAR


Informe: HÉCTOR MAUGERI
Producción: SOFÍA HILDEBRAND
Fotos: CARLOS GOLDÍN

Lo ama, como todo aquel al que no le hablaron del mar cuando la infancia. Sucede que mi padre era montañés, de Asturias, y mamá de capital de provincia de Navarra. Ellos no eran de mares, nunca supieron explicar qué era el mar, dice Marilina Ross, con cierta nostalgia. Lo conoció a los quince años, que suele ser la edad del amor. Aquí cumplí mis quince años, cerca del mar, que para nosotros, los de entonces, era una fiesta. Cualquier pileta de Ezeiza era una fiesta para los chicos de aquella época. El mar era demasiado caro para nosotros y para nuestros padres. Yo sabía que, alguna vez, iba a conocerlo. Todo llega. Llegaron muchos mares. Hubo uno, que bañaba las playas de Puerto Pollensa, que después fue canción. Quizás un ámbito como el de Puerto Pollensa hizo que me pudiera enamorar. el amor está dentro de uno, ¿sabés?, aquí, en el pecho. Con decirte que la canción la compuse al volver a Madrid y recordar lo que había pasado en esas playas... Como a todo aquel que ama el mar, le fascina el sol: Es mi amigo, mi gran compañero. En mi tema Soles, hablo de tres. Pero, en verdad, es sólo uno. el primer sol es el de la guitarra, la nota, la cuerda... El segundo sol es el de aquí, del pecho, el del amor. El tercero, el de afuera, el que siempre está. Supongo que el más importante de los tres debe ser el sol que llevamos adentro. Yo lo tengo registrado en la boca del estómago. Allí siento todas mis emociones: cuando tiemblo, cuando me enamoro, cuando me late el corazón. La angustia y el dolor están en este sol, en el de adentro. Ese sol, el de adentro, hizo que Marilina Ross terminara uno de sus exitosos recitales en el Salón de las Américas, del Provincial, cantando sus canciones en la plaza de enfrente, para la gente que no había podido entrar. Fue apenas antes de esta charla sobre el mar, la arena y sus soles. Se supone que el mar es nuestro origen, ¿no? Se supone que hace varios miles de años el ser humano salió de las aguas, que era pez, y que cuando salió a caminar, con sus dos patitas, se encontró con el gran paraíso o con el gran desastre. Venimos del agua. Transpiramos agua salada, las lágrimas son saladas, como el agua de mar. Creo que también nosotros tenemos un mar interno...

Arena y fuego para esperar el amanecer, y el nombre en la arena. "Desde la noche que salí a nadar y casi me ahogo, la arena es un símbolo de tranquilidad, me hace sentir viva".


Xil compartió esta nota. Muchas Gracias!!!

Publicidad de La Raulito en libertad

El 11 de abril de 1985 se estrenó en la Argentina la película "La Raulito en libertad". La misma fue protagonizada por Marilina Ross y rodada en España, bajo dirección de Lautaro Murúa, en 1977.

En ocasión de dicho estreno, el Diario Clarín publicó la siguiente publicidad para promocionar el film:




Silvina Zamit compartió esta imagen. Muchas Gracias Silvina!!!

Foto de promoción de Cruzando las grandes aguas

Esta foto pertenece a la gráfica correspondiente al disco "Cruzando las grandes aguas" de 1985. Por decisiones de la compañía, nunca se utilizó.



Esta foto la compartió Fernando Mengani. Muchas Gracias Fer!!!

Fotos de "Cruzando las grandes aguas" en el Ópera

Fotos de la presentación de "Cruzando las grandes aguas" en el Teatro Ópera, 1985.








Las fotos las compartió Ariel de Alicante. Muchas Gracias!!

Destape interior

1985 - Revista Siete días

Marilina Ross y su grupo musical se desnudaron en una playa marplatense, cantaron y hablaron de la libertad.

Destape interior


Por: JORGE CAPSISKI
Fotografías: ANTONIO CAPRIA – ALFREDO CALASCIONE

Nos enseñaron a taparnos... y deliberadamente, nos mutilaron el cuerpo. Por eso también nos enseñaron a hacer el amor con culpa... y a gozar con culpa. Fijate vos, no sólo nos obligaron a 'tapar' el cuerpo sino todas sus manifestaciones más espontáneas como el beso, el abrazo, la 'franela'. Y todas esas cosas que hacíamos libremente cuando niños. Pareciera que la gente no se puede comunicar a través del tacto si no tiene un contrato matrimonial."

Estaban desnudos en las rocas de Punta Iglesias y de improviso alguna ola estallaba con todo narcisismo, como si se empeñara en aparecer en las fotografías. Y entonces los sacudía con una ducha helada. Acaso corresponda aclarar que la idea partió de la propia Marilina Ross, cierto atardecer, hace más de un año. Cuando aún no disfrutábamos del topless, ni del colaless, ni ninguna otra suerte de destape. Esto de producir una nota donde todos aparecieran desnudos como náufragos. O como gladiadores que intentan recuperar el paraíso... hoy parece un atrevimiento menor. Por eso ésta no es una nota de destape. No se confunda. Es una nota de homenaje. Una retribución al cuerpo. Una de las tantas maneras de glorificar la libertad.

Una suerte de uniformados de celeste se acercó a nosotros. Por insólito que resulte, lucían una placa metálica que decía "Policía turística". Marilina alertó todos sus sistemas defensivos. Pero ninguno de ellos puso ninguna objeción. Los policías se limitaron a espiar y a pedirle un autógrafo.


-Ahora estoy muy ocupada- respondió con inusual dureza. Y después dijo entre dientes: ¡"Policía turística"... qué ironía! Seguramente algún día -si les dan la orden- van a ser los encargados de decirles a las chicas atrevidas que se tapen la cola.

Los "cholulos" alistaron sus cámaras cuando Laura Hatton se quitó la última prenda y se dispuso a cubrirse con la flauta traversa.

-Fijate que cuando la represión es exterior... cuando está puesta afuera, es más fácil de reconocer y más fácil de combatir.

Por eso te estaba hablando de la represión interior. Que es aquella que nos inculcaron. Una vez estuve en una playa nudista y no sabés cuántos obstáculos tuve que vencer para poder desnudarme. Ahí me di cuenta hasta dónde llegaba mi propia represión. Y mis propias dificultades para asumir mi cuerpo... y todo lo que él significaba. Lo terrible es que permaneciendo vestida llamaba muchísimo más la atención. Por eso me quité la ropa. Recuerdo que el primer día estuve pendiente de todo lo que veía a mi alrededor. Al segundo día ya todo me tenía sin cuidado y no me llamaba la atención. Pero todavía no podía acercarme a la gente. Y el tercer día me puse a charlar con un señor alemán (a quien no comprendía en absoluto) que estaba rodeado por sus hijos... muy interesados observando granitos de arena con un pequeño microscopio.

Nos pasamos tres horas charlando uno junto al otro. Y a pesar de que no compartíamos el mismo idioma, creo que nos entendimos muy bien. Cuando estamos tapados nuestra inquietud es imaginar lo que hay detrás o debajo de la ropa. Y cuando esa muralla o esa barrera no está... es un obstáculo menos que hay que vencer. Entonces se llegaa una comunicación más rápida. Con menos subterfugios y menos hipocresías.

Aquí fue cuando tuvimos ganas de pedirle que dejara la guitarra sobre las rocas. Y que el flautista arrojara su flauta al mar. Pero -obviamente- una cosa es hablar de la libertad corporal y otra muy distinta servir de entretenimiento visual a los curiosos. Esos que con su sonrisa sólo estaban exhibiendo su propia represión. Y su falta de permiso.

"Creo que el primer escollo que tenemos que superar para poder comunicarnos profundamente con el otro es nuestro propio cuerpo. Es apenas una cáscara. Pero aquí le dan tanta importancia y tanta trascendencia, que ni bien asoma un pecho ya hay un censor aficionado que está hablando de pornografía. Por eso me encantó que John Lennon y Yoko Ono recibieran al periodismo trivial, desnudos y en una cama. Y que fueran los propios fotógrafos los que les pidieran que se taparan con una sábana. Fijate. Pasó tan poco tiempo y la generación actual desconoce quiénes fueron los pioneros de esa libertad que hoy disfrutan.

Me tiene bastante cansada esa suerte de juicio moral que se tiene constantemente contra el otro. Fijate qué curioso país el nuestro... que cuando los juicios se tienen que hacer... por una verdadera razón de justicia y dignidad, no se hacen. O se hacen pero no llega nunca la sentencia y no se castiga a los culpables. En cambio se vive enjuiciando permanentemente a los demás. Todo el mundo está pendiente de lo que hacés y con quién lo hacés. Y viven pendientes del otro, para descalificarlo. Les importa con quién salís o con quién entrás, con quién estás peleado o con quién te acostás.


Marilina Ross y su punto de vista sobre la moral, el pudor y la libertad física.


Estuve perdida

Entonces recordamos a aquella mujer diminuta que trepaba al escenario de un pub, después de dolorosos años de exilio. Y simplemente decía:

"Buenas noches. Estoy de nuevo aquí. Hace mucho tiempo que no nos veíamos. Es que estuve perdida."

Ahora su rostro se ensombreció con todas las sombras de la tarde. Y su cuerpo desnudo tomó ese tono naranja de todos los crepúsculos.

Muchas veces me preguntaron: ¿por qué estás prohibida?, y yo podría haber encontrado argumentos. Poniéndome en el sitio de quienes me prohibían. Pero ése era un espacio que yo nunca quería pisar. Ni siquiera en esos dos minutos en que se responde a una pregunta. Por eso prefiero decir que no lo entiendo. Nunca lo entendí. Aún repito que no sé. Que nunca supe por qué estuve prohibida. Y a esta altura ya ni quiero saberlo. Acaso fuera "portadora de ideas". Por eso en ningún país debería ser delito. Por eso nunca quise ponerme en la piel de un censor. Ni siquiera para averiguar cómo pensaba.

Entonces los fotógrafos reclamaron las dos últimas tomas. Los músicos dejaron sus toallas y de improviso el flautista renunció a esos inauditos malabarismos que hacía para cubrirse. Aquí remarcamos el desfasaje que existía entre la imagen y nuestra conversación. En esos minutos Marilina había desnudado su componente militante. Ese que no se puede ocultar detrás de una guitarra.

No era John Lennon ni Yoko Ono. Pero nos estaba diciendo su discurso desde un desnudo total. Y con casi doscientos turistas coloridos pendientes de sus gestos. Sin embargo, no había discordancia. Bastó escuchar lo que nos dijo sonriendo... unos minutos después.


La libertad no la otorga nadie. Te la tenés que ganar. Y eso se aprende desde adentro. La dependencia está mucho más allá de nuestras ropas y nuestras diferencias sociales. De que adoptemos o no una moda. En este país hubo dependientes y sometidos tanto en Puente Alsina y Barracas como en Barrio Norte. Porque nosotros (la Argentina) somos un país dependiente. Y no sólo a nivel económico. Nuestros "dueños" no nos van a permitir que nos independicemos. Primero tendría que caerse ese Gran Imperio que está allá en el norte... para que nos dejen asomar la nariz. Por eso el único recurso que nos queda es no pedir permiso a nadie y ganarnos nuestra propia libertad. Yo pude vencer el resentimiento... pero no pude vencer mis miedos. Los miedos los sigo venciendo porque cada vez tienen una careta distinta.

Hizo sonar la guitarra y el baterista marcó el ritmo. De pronto advertimos que aún a riesgo de llamar la atención de todo Mar del Plata, el desafío iba a tener un tono musical.

"Vamos a desenterrar los vivos y a los muertos -cantó-, a desentrañar los lechos de los ríos y del mar... para que salgan a flote los restos de la verdad. Vamos a quitar la telaraña que tejió nuestra memoria. Si negamos lo pasado repetiremos la historia.

"A levantar si es preciso el obelisco y su plaza. Para que salga a la luz del sol lo que ocurrió en estas playas. Vamos a empezar a renacer del peor de los infiernos. Busquemos los brazos amigos en el sur del hemisferio. O logramos entre todos que la Patria Grande remonte, o seremos una estrella más en la bandera del norte."

Hasta aquí la letra que apuntamos. Por supuesto, cantada era otra cosa. Tenía la emoción y los acentos. Y el temblor de frío de esos cuerpos desnudos. Entonces recordamos que Marilina no había querido definirse.

Nada de lo mío está fijo o estacionario -nos dijo-. Odio las definiciones. Porque definirme sería como morirme. Como dejar algo de mi estacionado. Y yo estoy en permanente movimiento. Estoy viva y todo lo que pueda decirte hoy... lo puedo cambiar mañana. Dar una respuesta, pronunciarse... es una manera de estatizar la mejor parte de uno mismo.

En todo caso mi definición aproximada sería decirte que estoy, que vivo permanentemente en búsqueda.


La presente nota fue compartida por Xil. Muchas Gracias!!