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Publicidad de Marilina en Obras

Publicidad del show "Marilina en Obras" presentado el día 30 de julio de 1983 en el Estadio Obras Sanitarias.


Fuente: Diario Clarín, 30 de julio de 1983

A Don Enrique

Don Enrique Parrondo, asturiano, mozo, padre de tres hijos, abuelo de cuatro nietos dejó este mundo el 18 de mayo de 1986. Veintidós años después, a Marilina le gusta recordarlo subiendo las escaleras de Obras Sanitarias, para sorprenderla con un abrazo fuerte, justito antes de empezar el show "Marilina en obras".


Canción de cuna-cama
(Marilina Ross)

Duerma mi niño grande,
duerma tranquilo
que aunque no lo veamos
siempre está...

Su cuerpo diminuto
ya está dormido
pero su alma andariega
¿por dónde irá...?
Ni na na.... Ni na na....
Duerma en paz que aquí tiene
misión cumplida
generala servida
de seis

Esta canción de cuna
lanzada al viento
flotará en el espacio
junto a vos
Ni na na... Ni na na...

Carta a papá
(Cristina Banegas - Marilina Ross)

Papá: ¿Cómo te explico que tengo una taza azul con pajaritos
donde puse a germinar una batata que después se secó?

¿Cómo te explico ese amor esperándote en la puerta
para volver a escuchar hasta dormirte
los cuentos sin final?

Quiero jugar, subir y bajar por el tobogán
quiero un globo azul y una vuelta más
y caminar de tu mano papá.

Eso pasó, y ahora todo es distinto y tan difícil
tengo miedo de crecer y comprender
dónde estoy y quién soy.

Voy a empezar por contarte mi vida y otras cosas
aunque tengo mucho miedo que después
te vuelvas a dormir.

Quiero jugar, subir y bajar por el tobogán
quiero un globo azul y una vuelta más
y caminar de tu mano papá.
Papá... Papá... Papá...




"Y le prometí a mi padre terminar yo su poesía..."


Marilina, Christian y Silvina aportaron las imágenes para armar este post. Muchas Gracias!

Marilina Ross, de la explosión a la paz

Domingo 31 de julio de 1983 - Clarín

Marilina Ross, de la explosión a la paz

Una impecable continuidad tuvo el espectáculo que presentó Marilina Ross en el Estadio de Obras. Con una puesta escénica llamativa y cargada de sorpresas cantó temas que partieron de la búsqueda de la identidad hasta llegar al encuentro afectivo, luego de un transcurso sólidamente concebido.


Estados de ánimo, búsquedas y encuentros, afectos, amores y muchos sentimientos abarcaron el repertorio de Marilina Ross en el Estadio Obras.


Por: Roque de Pedro


Una pared blanca cubría el centro del escenario cuando se corrieron las cortinas. De pronto, mientras todos esperaban que delante de ella apareciese Marilina Ross, una explosión derribó el muro en tanto surgía el humo de Trentuno y se concentraban un par de fogatas a los costados. Un símbolo en el que desaparecían los ladrillos del ocultamiento y se recurría a las llamas purificadoras. La voz surgió de la nada: "¿Cómo habré llegado hasta aquí...?", una figura blanca recorrió las ruinas y dio lugar a la artista esperada. "¿Dónde estoy?", repitió su canción, "¿Dónde está la luz?" prosiguió. Y ella fue dándola de a poco, en un sencillo tiempo de palabra, con voz sin pretensiones, directa, ausente de exageraciones pero también sin falsas modestias. Marilina Ross fue, durante toda la noche en el Estadio Obras, una palabra auténtica.

Es mérito de ella poseer condiciones de expresión y creativas, incluso el haberlas desarrollado a través de un concienzudo proceso en el cual dio numerosas muestras de calidad actoral que las omnipotencias castradoras se encargaron muchas veces de alejar de la escena y las pantallas. Hay que sumarle aquí la perspectiva de puesta que trajo Susana Torres Molina quien acertó en las ambientaciones de los diversos momentos.

Oscuridad y silencio invadieron el estadio cuando tras marcar las pretensiones de "la bomba de neutrones para defender la paz", se detuvo "¿Qué paz?". Estaba en los momentos suspendidos, como esa pared derribada que compensaron los soles cantados con alguna inflexión blues rodeada de luces de velas blancas entre los escombros. "Por lo menos estamos en Obras" dijo aprovechando la doble significación de la palabra, "en ropa de trabajo...". Luego se pondría guantes blancos para Hacer el amor, y los pasos por la vereda que sugeriría más tarde la batería serían multiplicados por toda la gente. También llegó la Canción de cuna para despertar a un niño y el desvelo de la gente se convirtió en el ya conocido "Se va a acabar...", mientras se preparaba el estreno de Jesús, querido hermano, una versión casi salmodiada del poema de Claudio Baglioni.

Una escenografía informal rodeó a Marilina en su actuación, que fue apoyada por La Banda de la Plaza, grupo de asentada preparación.

Era el momento de los afectos. Por ello cantó Y ahora mi canción va... (A mis amigos), con su sencillo decir en el que involucra a Piero, a Cristina Banegas. Y justamente de ella fue el tema siguiente, El hacedor. Prosiguieron entonces las sorpresas: Marilina hizo crecer a su canción mientras trepaba, a un balancín desde el cual creó una plástica acción columpiándose de forma tal que Danza nació con espontaneidad al tiempo artificiales, caían serpentinas en el escenario y el público sumaba su grito de Woodstock. Soñamos estar en un recital rock y como si el sueño fuera realidad apareció el Blues del encuentro, pieza de Susana Torres Molina, en la que intervino María Sánchez en la batería, mientras; Laura Hatton prosiguió siendo una flautista vigorosa. La gente pedía más y Marilina les hizo caso, con La cigarra de María Elena, con el Manso y tranquilo de Piero, al tiempo que las luces se encendían y coreando el "arriba, arriba, un poco más alto", todos llevaron su satisfacción a cuestas.


Fuente: marilinaross.com.ar