Soñar y nada más
Publicado por Christian 2 comentarios
Etiquetas: 2000, MÁS QUE UN SUEÑO, Por arte de magia, VIDEOS
Marilina Ross vuelve al cine
Marilina Ross vuelve al cine
Publicado por Christian 1 comentarios
Quiero que todos copien mis canciones en internet
Marilina Ross vuelve a los escenarios tras siete años de alejamiento
"Quiero que todos copien mis canciones en internet"
"No es precisamente cantar lo que más me gusta", reconoce Marilina Ross. "No soy cantante, pero sí soy una persona que tiene cosas para decir y las transmite a través de la canción". Después de siete años de alejamiento, la artista acaba de regresar con un disco que bautizó "Más que un sueño", que incluye varios de sus temas clásicos -con muchos invitados- y algunas, que presentará con su espectáculo "Por arte de magia", en el teatro Avenida a partir del jueves 12 de octubre. En su diálogo con este diario, también ataca a las grabadoras y defiende la libertad de poner música en MP3 en internet.
Periodista: ¿Por qué estuvo ausente durante tanto tiempo de los discos y los escenarios?
Marilina Ross: Hubo factores internos y externos que me mantuvieron más en casa que afuera. En lo personal, estuve acompañando a mi madre que vivió conmigo los últimos años. A ella le dediqué mi esfuerzo y mi energía hasta su muerte. En lo externo, sentía que no encajaba con el circo: la cumbia no me salía, la bailanta no se me da y el pum para arriba de la televisión me tiene agobiada. Y a partir de la muerte de mi madre y el duelo estoy empezando de nuevo; me volvieron las ganas y el entusiasmo.
P.: ¿Y lo externo?
M.R.: No. Los que pensamos de otra manera tenemos que recuperar algunos espacios, no entregarlos tan pasivamente. Igualmente, estuve trabajando como actriz, en televisión y en un par de películas que todavía no se estrenaron.
P.: ¿Por qué decidió volver a grabar muchos de sus temas conocidos en lugar de salir con material íntegramente nuevo?
M.R.: Me hicieron la propuesta de hacer un disco con canciones mías y que las compartiera con quien yo quisiera. A partir de ahí, empecé a trabajar en la lista de canciones y de invitados. Hay 12 temas antiguos y 5 inéditos. No siempre era fácil elegir, porque muchos de mis temas hablan de cosas muy personales y no cualquiera podía apropiarse de esas letras. Pero afortunadamente me pasaron cosas buenas, como que María Elena Walsh aceptara grabar conmigo "Mis hijos naturales", o que Víctor Manuel pusiera su voz en "Como mis padres" -"este vaqueiro va a cantar con esta vaqueira" me dijo, en relación a nuestro común origen asturiano-. Pero hubo también otras participaciones igualmente importantes: con Lerner hice "Escaleras mecánicas", con Sandra Mihanovich "Casi sin querer", con Silvina Garré "Quereme", con Alberto Cortez y Ricardo Miralles "Se puede", con Eladia Blázquez -"que llego a la grabación en moto, con casco y todo"- "Honrar la vida", con Las Blacanblus el "Blues para seguir", con Norma Aleandro -"que no se animó a cantar y recitó una parte de la letra"- "Aliados del alma". Y en "Soles" aparecen todos. De todo lo que me imaginé sólo faltaron Joaquín Sabina, con quien había imaginado una versión rumbera de "Puerto Pollensa" -terminamos grabándola con Los Tarantos-. Me había dicho que estaría pero después le perdimos el rastro. Y otro que dudó y también dijo finalmente que no fue Pappo. La idea era hacer una versión bien pesada de "Basurero nuclear" y como él no estuvo tampoco incluimos ese tema.
P.: ¿Cómo ve este regreso a una sala grande después de tanto tiempo?
M.R.: Lo último grande que hice fue en el teatro Opera, en 1994. Y me estoy preparando con todas las ganas para volver. Estoy armando un espectáculo por el que va a pasar toda mi vida. Inclusive, habrá fragmentos de películas e imágenes mías muy viejas, que tenía guardadas un coleccionista. Será una especie de "Cinema Paradiso".
P.: ¿También siente placer por volver a cantar?
M.R.: A mí no es precisamente cantar lo que más me gusta. No soy cantante; soy una persona que tiene cosas para decir y las transmite a través de la canción. Sí me gusta componer, aunque no tengo una manera profesional de hacerlo. No soy una fábrica de hacer canciones. No podría componer para cumplir con un contrato. Cuando tengo algo para dar, lo doy, sin ninguna exigencia. Me gusta trabajar de manera "amateur", que quiere decir justamente "por amor". Armar mis músicas en mi propio estudio, con mi computadora, y mi fantasía es ponerla en formato MP3, subirla a internet y que cualquiera pueda copiarla.
P.: Ese comentario no va a poner muy contenta a la gente de la industria.
M.R.: No me preocupa eso. Los intermediarios no hacen más que robarnos. Se han apoderado de todo. Se ha cortado la cadena entre quien produce el tomate y quien lo consume.
Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota!!
Publicado por Christian 0 comentarios
Etiquetas: 2000, MÁS QUE UN SUEÑO, Por arte de magia, PRENSA
Foto de Marilina junto a las Blacanblus

Publicado por Christian 0 comentarios
Fotos de "Por arte de magia"
Junto a una aliada del alma... Norma Aleandro
L. Canaves y Horacio Sabatini compartieron estas fotos. Muchas Gracias!!
Publicado por Anónimo 0 comentarios
Etiquetas: 2000, MÁS QUE UN SUEÑO, Por arte de magia
Fotos de la grabación de Más que un sueño
Publicado por Christian 0 comentarios
Etiquetas: 2000, IMAGENES, MÁS QUE UN SUEÑO
Marilina Ross vuelve al cine después de 20 años
Marilina Ross vuelve al cine después de 20 años
- Marilina, ¿por qué decidiste volver a filmar?
- Porque me gustó lo que me propuso Juan Schröeder, a quien conozco hace muchos años.
- ¿Qué te propuso?
- Filmar un documental (Manekenk, que se rodará desde el 4 de abril) en Ushuaia, sobre la comunidad Manekenk, la última que vivió en ese territorio.
- ¿Cuál será tu papel?
- Durante toda la película digo un monólogo de diez páginas, mirando a cámara y vestida como aborigen. En ficción, soy un espíritu que vuelve a su lugar para que sea el comienzo de un nuevo mundo.
- ¿Cuál fue la última película que filmaste?
- Un hombre de moda, en España (1980).
Publicado por Christian 1 comentarios
No sé música pero tengo sentimientos
Marilina Ross
57 años, actriz y cantautora
"No sé música pero tengo sentimientos"

- Con ninguna. No me hables de expectativas. No quiero más expectativas en la vida. Quiero vivir esto que estoy viviendo, a lo que le puse todo mi entusiasmo. Las expectativas no dependen de mí.
- ¿A qué responde el título de tu nuevo CD Más que un sueño?
- Se llama así porque fue un sueño cuando unos productores me propusieron que hiciera mis temas con la gente que yo eligiera. Empecé a soñar con quién me gustaría grabar cada una de las canciones, tarea para nada fácil porque mis temas son muy personales.
- Me puse a pensar qué mujer no ha tenido hijos pero ha dado mucho a hijos de otros. Cuando me vino a la mente el nombre de María Elena pensé que era un delirio. Pero, como dicen en España, fui por el sí. Y cuando terminó de escuchar el arreglo nuevo me preguntó: "¿Cuándo grabamos?, y me morí.
- ¿Qué otras figuras participan?
- En Aliados del alma, que es un tema dedicado a esos amigos entrañables, recita Norma Aleandro, que ha sido una de mis amigas, con la que recorrí gran parte del camino de mi vida. Y a Alejandro Lerner lo pedí para Escaleras mecánicas, esa canción en la que digo "dame la mano amigo". Y quería que él fuera ese amigo y esa mano porque tengo una admiración absoluta por él, que es tal vez el cantautor más importante que tenemos. También están el asturiano Víctor Manuel, que me acompaña en Como mis padres, en la que hablo de los ancestros de mi padre que nació en Asturias. Y Alberto Cortéz, Eladia Blázquez, Silvina Garré, Sandra Mihanovich y las Blacanblus.
- En el tema que hacés con ellas, Blues para seguir, cantás: "Me propongo comenzar todo otra vez". ¿Sentís que, como diría Lerner, volvés a empezar?
- Y sí. Por un lado siento que me cuesta tanto como al principio de mi carrera y por otro creo que hay una zona que me alivia el camino. Lo cierto es que ahora todo me cuesta mayor esfuerzo porque ya no tengo 17 años como cuando empecé. La voz no es la misma, no tengo tanto aire y la espalda siente el paso del tiempo. De todos modos, creo que cuando uno hace las cosas con ganas, todo sale. Para mí el entusiasmo es el motor más grande que tengo.
- De todo lo que hiciste en tu carrera, ¿qué es lo que más te representa?
- Si tuviera que elegir un disco elegiría Soles. Y como trabajo como actriz, La Raulito. En el show en el teatro Avenida, Por arte de magia, que es un espectáculo multimedia, hago un repaso de mi carrera y de todas las décadas que he transitado y en las que he dejado algo.
- Este año participaste de dos películas...
- Sí, trabajé en una película de Juan Schöeder que se llama Manekenk. Mezcla el documental y la ficción, yo hago el espíritu de una india de la tribu manekenk, que es anterior a la de los onas. El espíritu de esta india se materializa hoy en día y ve lo que estamos haciendo con toda la naturaleza y el planeta. La otra se llama El fuego y el soñador y es un homenaje a Bárbara Mujica, con quien trabajé mucho y fuimos grandes amigas. Allí me pongo en la piel de Bárbara y en un tramo de la película canto Soñar y nada más, de una forma muy sexy, muy vamp, con una boa rodeándome el cuerpo.
- Otra aliada del alma que tenés es la computadora...
- Sí. Llegué a la computadora en el 85 en un espectáculo en el que la usábamos para hacer música. El show se llamó Desafío porque yo desafiaba a la computadora: no podía creer que hiciera todo tan bien. Pero la máquina no tiene sentimientos. Y yo soy todo lo opuesto, tal vez hago todo mal, no sé música, puedo desafinar, no tengo una voz de cantante, pero lo que sí tengo son sentimientos. Ese era el desafío. Después la instalé en mi casa, tomé cursos de computación y la uso no sólo para grabar música, también para jugar y comunicarme con los demás. También tengo mi propia página de internet, www.marilinaross.com. Me apasiona el abismo que significa internet.
- ¿Qué opinás del programa Napster, a través del cual los cibernautas se intercambian canciones?
Publicado por Christian 3 comentarios
Etiquetas: 2000, El fuego y el soñador, Manekenk, MÁS QUE UN SUEÑO, PRENSA
Me sentía muy lejos de esta cultura actual
2000 – Diario Crónica, Suplemento Ahora
Ausente de los escenarios y del mercado discográfico durante años, reapareció Marilina Ross. Reconoce que “cuando la inspiración no viene no depende de mí” y además “no tenía ganas ni de participar”. Dice que a pesar de todo sigue teniendo esperanzas, “pero ya no espero nada de los políticos”. Su credibilidad está puesta en “el cambio del ser humano, en que todos los días cada persona sea un poquito mejor... Hay que aguantar todo lo que se pueda... A veces hay que tocar fondo para salir a flote”.
“Me sentía muy lejos de esta cultura actual”
Fotos: M. MÁRQUEZ
Vive en una especie de casa de campo en el barrio de Palermo, cuyo principal lujo es la amplitud de un buen terreno de fondo. La construyó al promediar los ’80, época que a la distancia puede significar poco en la vida de cualquiera, pero no en la de Marilina Ross, porque aquéllos eran tiempos en los que volvía del exilio, del destierro, de la muerte en vida.
Y desde que se fue, o mejor dicho desde que “la fueron” los fascistas, ella nunca volvió a ser la misma. Ni aún cuando regresó. Y de haber sido una artista con incansables inquietudes, generadora de infinidad de proyectos actorales y musicales, pasó a tener un perfil extremadamente bajo. De “sótano” diríamos, sin por esto desmerecer a los pubs donde aceptó cantar durante estos años.
-¿Por qué no seguiste?
-Con los invitados que había (Osvaldo Miranda, Norma Aleandro, Alberto Migré, María Elena Walsh, Eladia Blázquez, Jorge Sobral...) no podía comprometerlos a que estuvieran toda una temporada conmigo haciendo esto. Dependí de su generosidad y no puedo pedirles más de lo que hicieron y que fue muchísimo.
También Marilina volvió a “salir a la calle” con su disco, “Más que un sueño”, en el que canta temas nuevos y sus clásicos más queridos por el público, y además tiene para estrenar (aún sin fecha precisa) dos películas: “Manekenk”, en la que interpreta al espíritu de una india, y “El fuego y el soñador”, poniéndose en la piel de su querida amiga y admirada actriz Bárbara Mujica.
-No tenés término medio: o te “borrás”del mundo o hacés de todo.
-Lo que pasa es que hice cosas que no me demandaran mucha energía porque necesitaba fuerzas para estar acá en mi casa, dedicada a un problema personal. Y tampoco tengo mucho nuevo: apenas hay cinco canciones inéditas en el último disco porque no se me está dando muy fácilmente la composición.
-¿Y eso a qué se debe?
-A que cuando la inspiración no viene, qué vas a hacer. No depende de mí.
-¿La desilusión puede ahuyentar a las musas?
-Sí, me sentí muy lejos de esta cultura actual. Siento que no encajo y tampoco tenía ganas de encajar ni de participar. Así que coincidió con el afuera hostil y la necesidad de estar un poco más para adentro, y me lo respeté.
-¿Qué es más doloroso: el exilio o vivir en esta realidad?
-El exilio es lo peor de todo. Para los griegos era la pena más terrible; más que la muerte. Lo más grave era el destierro y es así: no hay peor cosa que te pueda pasar.
-Pero durante tu exilio tal vez tenías esperanzas de algo, en cambio ahora...
-Tenía de todo: éxito, fama, dinero (me fue muy bien en esos años) y yo me quería morir. Ahí aprendí que nada de eso te da la felicidad, porque me moría y me iba a morir como Politti. Por eso volví en el ’80, todavía con Videla de presidente.
-¿Y ahora como ves la realidad argentina?
-Mi esperanza está puesta en el cambio del ser humano; en el que todos los días, cada persona sea un poquito mejor. Hay un ser humano viejo que poco a poco se va muriendo y que está dando los estertores. Y como le duele mucho perder el poder que tiene nos está haciendo la vida imposible. Pero se cae inexorablemente y viene algo nuevo, un cambio muy grande. Por eso hay que aguantar todo lo que se pueda. No sé si lo veré yo, pero sí estoy convencida de que lo verán las próximas generaciones.
-Lo mismo pensaban los jóvenes del ’60 y ’70, y cuando fueron grandes y ocuparon lugares de poder hicieron lo mismo que todos...
-Bueno, bienvenido sea el estar peor y ojalá pase rápido, porque del caos saldrá la luz. Caos quiere decir cambio y esto no da para más. ¿A dónde vamos con todo puesto en el poder del dinero?
-¿Pero cuánto hace que escribiste “Adónde va la humanidad sobre escaleras mecánicas, a codazos y empujones, con la bomba de neutrones para defender la paz...”?
(Entre risas) –Lo que pasa es que esto lo vi un poquito antes, y como me lo sigo preguntando, es por eso que lo incluí en mi último disco.
-¿A qué le escribís ahora?
-Al amor, a lo que me pasa, a aprender de las caídas, a lo que me duele, a la esperanza, porque la sigo teniendo a pesar de todo. Pero no espero ya nada de los políticos. No, mi vida depende de mí y de los que están al lado y son como yo.
-¿Qué te cuestionás de tu época de militancia política? Por ejemplo, ¿creés que fuiste incrédula?
-No, al contrario, fui muy crédula y aposté. Hice lo que estaba a mi alcance; estuve un año con el padre Mugica en la Villa 31, me solidaricé con quien fuera necesario... Hice lo que pude en los ’70 para intentar ayudar un cambio. O sea que la viví y no estoy para nada arrepentida... Estuve en el viaje charter que trajo de regreso a Perón...
-¿Fuiste una “imberbe”? (N. De la R.: en alusión a la tarde que Perón echó a los Montoneros de la Plaza de Mayo).
(Adelantándose) –Ya todo estaba muy infiltrado... La CIA estaba metida adentro, la Triple A también... Todo estaba perdido.
-¿Vos sos de las que dicen que el problema de Perón era su entorno?
-No; te diría que el problema de Perón fue el “extorno”; -la frase le hace soltar una carcajada, y agrega- el extorno metido en el entorno, porque el enemigo grande estaba en el norte, no acá. Y hoy, veinticinco años después, el estorbo sigue siendo el “extorno” que nos tiene agarrados de donde puede. Eso en el plano de dependencia a todo nivel: cultural, económico... Pero esto también se terminará, porque no puede haber futuro en una sociedad de consumo en la que nadie puede consumir nada porque no hay plata. ¿Quién va a comprar qué si no hay un mango? Entonces vamos a ver cuándo se cae, porque en algún momento se tendrá que caer.
-¿Menem te “defraudó”?
-Sí, fui muy defraudada y me arrepentí de haberlo votado. Ya con la primera medida del indulto... ¡Puja! Pero tampoco puedo creer que todos los gobernantes de nuestro país –desde que nací hasta ahora- hayan sido mala gente y unos “chorros”. No lo puedo creer... Alguna buena idea, alguna buena intención tienen que haber tenido, entonces lo que me planteo es que no hay espacio para eso.
-¿No hay espacio para ser un buen gobernante?
-Claro, porque cuando no acatás las órdenes de arriba te bajan. Te voltean con un golpe económico o con lo que sea, en cuanto no acates al FMI, al Banco Mundial y a los que tienen la manija y que quieren que el mundo baile al ritmo que ellos marcan. Y los que estamos endeudados dependemos, pero ellos mismos generaron esa dependencia. Todo está perfectamente pensado... Estamos perdidos –dice con una resignada sonrisa-, pero que se caiga lo antes posible.
-Pero tampoco pueden, tampoco los dejan... Hay intereses muy grandes que no se pueden revertir y “Chacho” Álvarez dijo: “Hasta acá llegué; no me como más sapos”. Por lo menos tuvo la dignidad de salirse: yo lo defiendo y me parece bien lo que hizo.
-¿A “Chacho” en qué partido lo pondrías? Fue justicialista, formó el Frepaso y la Alianza...
-Creo que “Chacho” es un idealista que no tiene cabida en este mundo. No hay lugar para él, como tampoco hay lugar para mí si todo está manejado por el poder del dinero, y en cuanto intentás otra cosa que no sea ésa te sabotean porque quedan en evidencia y te transformás en un enemigo.
-¿Quién es el que más se fortaleció con su renuncia a la vicepresidencia?
-Menem fue el más beneficiado: el menemismo –no el peronismo- hizo todo lo que estaba a su alcance para separar a la Alianza y ahora está contentísimo: “dividir para reinar” o como dijo el querido y viejo Martín Fierro: “Cuando los hermanos se pelean los devoran los de afuera”.
-¿Y qué esperás de los próximos tres años?
-Yo veo un poquito más allá y creo que este gran imperio necesita abarcar tanto porque se está hundiendo, como pasó con todos los imperios. Bueno, vamos a tener que esperar, porque nosotros dependemos de los otros.
-¿Pensás que quedan argentinos que aman a la Argentina?
-Sí, no tienen mucha prensa, pero todavía hay.
-Se compruebe o no, la gente está convencida de que en el Senado hubo coimas: ¿una sociedad puede funcionar en este marco de sospecha constante sobre la moralidad de sus gobernantes?
-Te diría que la coima es la anécdota y que lo que está sucediendo es más grave, porque es consecuencia de una pérdida de valores, donde nada vale. Eso es lo más grave que estamos viviendo, y a esto llegamos destruyendo la cultura. Ahí es donde comienza realmente el caos: lo primero que matan es la cultura.
-¿Cuándo comenzó este “asesinato”?
-En 1976 con el golpe militar.
-¿Y qué pasó cuando volvimos a la democracia?
En el amplio fondo de su casa de Palermo Viejo, Marilina suele jugar con su ovejero alemán, al que llama León. -¿Viste la película de Leonardo Fabio sobre la historia del peronismo?
-Sí y me gustó muchísimo, hasta conmoverme, la primera parte; pero la segunda me quedé con ganas de más. Como que le faltó algo. De todas maneras, coincido con su visión del peronismo.
-En los ’70 los actores tenían un compromiso ético y moral, ¿qué diferencias encontrás con los actores de hoy?
-Las diferencias son abismales. Por ejemplo, ya no se ensaya... Toda esta facilidad tecnológica que hay es lamentable que no esté al servicio de alguien más elevado. Que los paquetes no sean solamente bellos por fuera gracias a sus bonitos envoltorios, sino que también tengan algo adentro.
-¿Mirás televisión?
-Lo que me interesa, nada más. Ya no uso el televisor de compañía como antes. Lo enciendo cuando quiero ver algo particular. Por ejemplo, “Vulnerables”, “Tiempo final”, o “Por ese palpitar”, que me parece fantástico. A veces pongo los noticieros y lo que no me pierdo nunca es “Holograma”, los miércoles por Canal (á).
-¿Hay actualmente espacio para que aparezca un grupo como aquel Clan Stivel?
-No, creo que no, porque ya es difícil que la gente se agrupe. Hay un gran “vedettismo” y la idea de grupo no se la bancan ni en la Alianza.
-Muchas de las actrices que hoy están de moda comenzaron siendo modelos. ¿Vos hubieses podido hacer una carrera así?
(Muerta de risa) –No, porque nunca tuve “con qué” ser modelo... Ni siquiera cuando era joven. No tengo los “atributos”, ni me los quiero poner (remata a carcajadas).
-Tenés muy buen humor.
Desde el rinconcito, esta nota la compartió Christian. Muchas Gracias Chris!!!
Publicado por Anónimo 0 comentarios
2000 MAS QUE UN SUEÑO
Publicado por CML 0 comentarios
Etiquetas: 2000, AUDIOS, como CANTAUTORA, DISCOGRAFÍA, MÁS QUE UN SUEÑO
De enojos y admiración
MARILINA ROSS, FANÁTICA DE LA COMPU
De enojos y admiración
Es lo que marca el vínculo que la artista argentina tiene con su Mac
Por: GISELLE CASERES
informatica@inf.clarin.com.ar
Mi primera relación con la computadora fue de enojo", dice Marilina Ross. A continuación, esta compositora, cantante y actriz explica: "Me enojé muchísimo, porque vino un músico y me mostró todo lo que podía hacer una , computadora. El resultado me pareció maravilloso, pero lo que me enfureció fue que la máquina no siente. Hace todo bien, pero no siente nada. Es lo opuesto de mí".

El resultado de ese choque inicial fue Desafío, un espectáculo en el que Marilina se enfrentaba con la computadora. "Lo hicimos en el año 86. Sobre el escenario la máquina tenía una capelina, y hacia el final terminaba llorando. La música estaba disparada por la computadora, pero al teclado lo manejaba un músico. A lo largo del show ella me hablaba y me contestaba, un diálogo tras otro."
Frente a la compu, Marilina vio el abismo. "La sensación era la de tener delante el Universo y sentir que apretaba una tecla y no sabía adónde iba a parar." Cuando se conectó por primera vez a Internet sus amigos le preguntaron a quién admiraba "Claudio Baglioni, un cantautor italiano", dijo ella. "Entonces escribieron su nombre, apretaron Enter y llegamos a su página, que tiene todas sus canciones, un saludo, todos los discos, las fotos, las letras. Yo creí que me moría. "
En aquella Mac de la primera visita a Internet, Marilina tiene todas sus canciones (alrededor de 70): las letras, las músicas, las partituras. Como es de esperar, en ella la compositora hace música. "Esto es un estudio de grabación", define. Pero además, se entretiene: "Soy una jugadora empedernida", se describe, sin tapujos. Después de un aprendizaje arduo y largo (Marilina tuvo cinco profesores que le enseñaron a usar la compu), la relación música -compositor-computadora está, para ella, muy clara: "La computadora es una máquina, una herramienta. El alma se la ponemos nosotros". Para Ross, la compu es como la luz eléctrica indispensable.
Compañía cibernética
"En los momentos más difíciles de estos últimos años la computadora me resultó imprescindible –confiesa emocionada -. Cuando mi madre estuvo enferma y yo tenía que quedarme de noche atenta al teléfono, era mi gran compañía. Me quedaba despierta navegando, haciendo música. Y en una de esas noches de obligada vigilia le compuse un tema a mamá. "De su experiencia, Marilina saca un consejo: que las personas solas se acerquen a la compu, a Internet. "Acompaña muy bien. Mucho más que la televisión, donde lo único que se hace es mirar pasivamente algo dado. Con una computadora uno es un participante activo."
Ejemplos que apoyen su afirmación, no le faltan. "Mi músico, por ejemplo, conoció a alguien chateando se encontraron y ahora están juntos. Por computadora se puede llegar a conocer a una persona no desde lo físico, sino desde el alma."
Consecuencia lógica de la soledad, las preocupaciones y la admiración por los bits, el chateo no se hizo esperar en la vida de la actriz que interpretara a la mítica Raulito. "Al principio me pasaba horas chateando –admite -. Me volvía loca, pero me fui cansando, porque salvo dos o tres personas interesantes, me encontré con mucho levante. Frente a eso, lo primero que hacía era decir que tengo más de 50 años: ahí se borraban todos", se ríe.
Trabajo de bits
A través de Internet Marilina editó, el año pasado, su primer disco en Corea: cada parte de la negociación se hizo a través de la computadora. "Es una empresa que está rescatando todos los discos grabados en los años '70. No se cómo se encontraron con este primer disco mío y con otros, de todo el mundo, referentes a esa década. Me contrataron, y aquí está - dice Marilina, con el CD en la mano -: en coreano."
Marilina compone con la guitarra y a veces con el teclado, pero como no sabe tocar, le cuesta mucho más. "Cuando compongo la canción comienzo a jugar con un arreglo y voy al teclado, le pongo batería de base, un bajo, un teclado. Sumo instrumentos y hago una especie de arreglo musical. Lo meto en la computadora, le pongo la voz y ya me imagino cómo puede sonar. Después, llevo todo a un arreglador."
Marilina cuenta que su última canción Ojos de ciervo, aún sin editar, está en el formato MP3. ¿Cómo llegó hasta ahí? Navegando Internet en España la compositora se topó con un concurso sobre canciones en formato MP3 caseras. Marilina decidió participar. Y la dejaron.
Lo que resulta complicado es cuando aparecen los derechos de autor: "En cuanto aparece la propiedad privada, eso atenta contra Internet. Aquí todo es de todos y nada es de nadie. A mí no me asusta que me quieran robar las canciones, que me las roben, si ya no son mías.
Con un personal sentido del humor Marilina dice que la contra que le ve a la computadora es "mi media neurona, a la que ya encuentro un poco cansada". Y explica por qué: "A veces siento agobio por tener que aprender más. A lo que se suma la permanente contractura dorsal derecha de la espalda por usar el mouse."
A estas alturas, Marilina tiene en camino un nuevo disco, y se está preparando para protagonizar una película dirigida por un conocido argentino. "El film me gusta, ya le dije que sí al director pero por ahora no puedo hablar más."
Fuente: marilinaross.com.ar
Publicado por Anónimo 0 comentarios
Con una ayudita de mis amigos
DISCOS: CRÍTICA / MÁS QUE UN SUEÑO
Con una ayudita de mis amigos
Cómo es Más que un Sueño, el CD de Marilina Ross que sale el jueves 28. Participan María Elena Walsh, Norma Aleandro y Sandra Mihanovich. Y suena Puerto Pollensa en versión flamenco.
Por: LAURA HAIMOVICHI
Siete años después de grabar De amor y de locura, Marilina Ross vuelve al disco con Más que un sueño, un trabajo en el que firma 15 viejos y nuevos temas, se interna en el tango con el clásico de Francisco Canaro e Ivo Pelay Soñar y nada más y comparte con Eladia Blázquez esa especie de himno postdictadura que es Honrar la vida.
Luego de ponerse en la piel de una aborigen en Manekenk, el documental de Juan Schroeder que filmó este año en Tierra del Fuego, la actriz y cantautora se celebra a sí misma y a su trayectoria musical con un seleccionado de viejas y amadas canciones, más un puñado de recién estrenaditas. Ese repertorio formará parte del concierto que planifica para octubre en el Teatro Avenida y en el formato CD estará en las disquerías desde el jueves 28.
El gozozo tributo que Ross se rinde es en realidad un acto de afectuosa reciprocidad. Marilina invitó a algunos amigos a compartir este disco sumergido en la fórmula retro —recupera bastante de sus canciones más tradicionales— para hacerles público su reconocimiento. "Cuando vi a María Elena Walsh frente a mí, grabando esta canción, ¡me temblaron las rodillas!", revela sobre la participación de la autora de Manuelita, la tortuga en Mis hijos naturales.
"Todavía no logro hacerla cantar... pero cómo dice", se entusiasma con la voz hablada de Norma Aleandro —compañera de ruta en los tiempos del Clan Stivel— en ese homenaje a la amistad que es Aliados del alma: "A veces creo que no es la primera vez/ que son siglos de encuentro/ queriendo crecer./ Emparentados sin sábanas ni cordón/ verdaderamente libres, compartiéndonos".
"¿Vieron que a veces uno hace suya una canción y desaparece hasta quien la canta? Silvina Garré lo logró, y tan bien", elogia a la cantante rosarina que se robó aquella súplica por un poco de amor que es Quereme... tengo frío.
Una de las sorpresas mayores del disco es la versión de Puerto Pollensa en la que el grupo Los Tarantos le pone un fondo flamenco a estos versos del amor prohibido: mucha marcación en guitarra, voces, cajón y palmas que, seguramente, alucinarán al gordito de gafas.
Por esa pequeña joyita que es Blues para seguir vale la pena escuchar el disco. Allí, junto a Marilina Ross, brillan Las Blacanblús y el solo de peine con celofán que toca Deborah Dixon.
Por Más que un sueño, con dirección musical de Angel Mahler, desfilan además Casi sin querer, con Sandra Mihanovich; Se puede, junto a la voz de Alberto Cortez y el piano de Ricardo Miralles; Cruzando las grandes aguas, donde remó con Garré, Vane Mihanovich y el Coro Kennedy; Como mis padres, en emocionado dúo con el español Víctor Manuel, donde propone una parábola del exilio de su papá de tierras asturianas y el propio, y Escaleras mecánicas, con Alejandro Lerner y dedicada a René Favaloro.
Lejos, muy lejos del candor de La Nena, con años de voz y de trabajado silencio, la mujer con nombre de muñeca parece decir: "Mírenme a los ojos/ aquí estoy abierta en dos/ quiéranme como soy...". Sus fans no tendrán dudas.
Fuente: marilinaross.com.ar
Publicado por Anónimo 0 comentarios
Etiquetas: 2000, MÁS QUE UN SUEÑO, PRENSA
Marilina Ross en su casa de Palermo
4 de octubre de 2000 - Revista Caras
Marilina Ross en su casa de Palermo
Por: LAURA VIGO
Producción: ALICIA BLANCO
Por la noche es cuando más disfruta de la soledad de la casa. Dentro de su filosofía de vida entran algunos conceptos del budismo, como el vivir cada momento sin pensar ni en el futuro ni en el pasado.
En una de las paredes de su casa de Palermo hay una foto en blanco y negro de ella junto a sus padres (Enrique Parrondo y Jesusa Lazaun Ross). Le da un golpecito a uno de los vértices y el retrato familiar se endereza. Lo mira con nostalgia y comenta: Ellos fueron muy importantes. Nuestra relación está expresada en un tema que compuse: Como mis padres. Cuando me fui a España y llegué a ese lugar que no era mi casa decidí dedicarles esa canción. Mi letras son autobiográficas, hablan de mi vida, de mis experiencias".
En la planta alta tiene un escritorio donde está su computadora y una consola de sonido. Una foto de ella como "La Raulito", su mayor éxito en el cine, viste una de las paredes. Su perro León es una de sus fieles compañías. Desde muy pequeña se acostumbró a la fama y hoy la vive como algo natural. "Hace tantos años que convivo con ella que en realidad ya no me sorprende. Desde que empecé mi carrera tuve mucha suerte porque inmediatamente llegué al público. Reconozco que te pasan cosas lindas, un día hace mucho tiempo en Mar del Plata seguí a un mecánico que iba con su maletín y sus manos llenas de grasa silbando "Puerto Pollensa". Con esa canción también me sucedió algo maravilloso. Una terapeuta me contó que curó a un chico autista con la frase 'pánico porque me rechazaras'. Entonces sentí que ya tenía sentido haber escrito esa canción. "
"En esta casa aprendí a convivir con mi música y mis silencios. Hoy siento que mi motor interno volvió a funcionar."Agradecimiento: Yagmour, peinó César para Caños Cerminaro, maquilló Susana Noguera para Beuty Shop.
Publicado por Anónimo 0 comentarios
Etiquetas: 2000, MÁS QUE UN SUEÑO, Por arte de magia, PRENSA
Por arte de la nostalgia
Marilina Ross presentó un espectáculo encantador en el teatro Avenida
Por arte de la nostalgia
Figura antológica de la televisión argentina, la actriz encontró otro cauce en la canción. En el estreno la acompañaron Eladia Blázquez, Norma Aleandro y Osvaldo Miranda. La alusión al pasado estuvo en las imágenes: la música es de hoy.
La cantante y actriz Marilina Ross estrenó la noche del jueves su espectáculo multimedia "Por arte de magia" en el teatro Avenida y contó con la presencia sobre el escenario de Osvaldo Miranda, Norma Aleandro, Eladia Blázquez y La Raulito, entre otros.
Publicado por Anónimo 0 comentarios
Etiquetas: 2000, MÁS QUE UN SUEÑO, Por arte de magia, PRENSA
Dos a quererse
ENTREVISTA CON MARILINA ROSS Y OSVALDO MIRANDA
Dos a quererse
La Nena dejó de emitirse hace 30 años, pero es una clásico de la TV. Sus protagonistas repasan esa época y hablan también del futuro, que a ella la encontrará cantando y a él, peleando una elección.
El dandy está en su casa, pero no así nomás. Empilchado con buen gusto, un trabacorbata que brilla, medias al tono con el saco, perfume importado. Ella, que lo conoce bastante, confiesa que la "coquetería siempre fue su fuerte. Tanto, que nunca quiso decir la edad. Es su gran misterio". Con una mano en el bolsillo, él sale con pelota dominada: "Te la digo, 85 pirulos". Cara de duda. Dos horas y media después, y después de haber repasado quinientos temas, el hombre vuelve al punto con tres documentos personales: "Leé fuerte. ¿Qué dice ahí? ¿No dice 3 de noviembre de 1915? Soy coqueto, pero a vos no te puedo mentir". Entre Osvaldo Miranda y Marilina Ross todas las cartas parecen estar echadas. Enhorabuena.
Pasaron 35 años desde aquella noche de 1965 en la que empezaron a darle forma a una de las duplas legendarias de la TV: en el rol del padre bonachón y la hija traviesa, hicieron de La nena un éxito que se estiró en continuado hasta 1970, con un rating inusual para un sábado a las 21. Y como el paso del tiempo suele tender alguna trampa, ahora ella le ajusta la corbata y le sirve el té con leche... al nene del 2000.
Hay cariño en el ambiente. Mucha palmadita, beso en la frente, abrazos, devolución de sentimientos. El dueño de casa —un tres dormitorios con enorme living, baño y cocina, en pleno Congreso— la agarra de la mano y se la lleva a un cuarto para mostrarle que una de sus fotos más queridas la tiene a ella en primer plano, en épocas de la histórica telecomedia de Canal 13. A Marilina se le entibia el corazón, manda otro beso y van...
Sentados en los mullidos sillones de don Osvaldo, le ponen palabras a un camino que empezaron a recorrer juntos en los 60 y que ahora volvió a reunirlos en un escenario, cuando a la cantante de este dúo se le ocurrió convocar a sus afectos en el teatro Avenida para echar la vista atrás, evocar y cantar. Referente clave en su vida, Miranda fue de la partida. Y ante la ovación, bailaron al compás de Soñar y nada más, de Ivo Pelay y Francisco Canaro.
"Tuvo que venir cinco noches y no se amilanó... él no falla", piropea la nena que supo sacarle canas verdes al Gerónimo Reyes de ficción. "Pensé que era sólo un jueves y fui. Al final, me la pasé acostándome de madrugada, como cuando era pibe. Pero, para mí, estar con ella es una fiesta. Con sólo mirarnos ya nos entendemos... nos conocemos de memoria", sintetiza el fanático de Atlanta, que entre sus jugadores favoritos cita a la dupla atacante del 58, Roque y Zubeldía.
En este encuentro de primavera, Marilina escucha más de lo que habla. Claro, la voz de la experiencia copa la parada. El hombre tiene anécdotas de todos los colores, de todas las épocas, de todos los grandes. Como si fuera uno de esos humoristas que a partir de una palabra equis tiene un chiste para contar, él oye "sombrero" y se sale con algo de Elías Alippi. Se cita Tokio y habla de Aníbal Troilo. De Enrique Muiño. De Francisco Petrone.
Para sumarlo a la lista de grandes, Marilina también tiene algo para decir de Miranda: "Espero que no te enojes con lo que voy a confesar, a propósito de lo de tu edad. Un día teníamos que ir a Montevideo para grabar unas escenas. Como había que pasar por Migraciones, todos dijimos que ahí nos ibamos a enterar de sus años. ¿Sabés qué hizo el tipo? Dijo dénme todos los documentos, que yo les hago el trámite".
Lejos de enojarse, él pone cara de sí, es cierto y admite que "siempre quise aparentar menos y lucir bien, por una cuestión de venganza: cuando yo era muchacho, vi por Corrientes a un galán de la compañía de Camila Quiroga que caminaba elegantísimo con sombrero, paraguas y perramus. El ganaba 1.000 pesos, cuando el sueldo del presidente era de 600. Y yo, por esa época, le pagaba a mi sastre una cuota mensual de 10 para tener a fin de año un traje por 120. Me hacía uno azul, uno gris, uno marrón, y al cuarto año, un sobretodo... Y siempre dije que, cuando pudiera, iba a vestirme como ese galán. Y aquí me ven". Claro que entre aquel jovencito que fue y este luchador que es pasó mucha agua bajo el puente.
Ross: Osvaldo tiene dos cosas maravillosas. Bah, tiene varias, pero me gusta todo lo que dice y todo lo que calla. Y el hecho de que no se la crea.
Miranda: Nunca me engrupió el éxito. Y eso que hice Mi cuñado, Tropicana Club, Boeing Boeing. A 14 años de mi retiro la gente me grita "maestro, ídolo". Pero también, el otro día, el florista me preguntó: "¿Qué pasa viejo, no laburás más?". A esos son los que hay que escuchar. Si hay gente que no sabe ni quién es uno.
Ross: Dale Osvaldito, no exageres.
Miranda: De verdad, te juro. Ayer, por la calle, un tipo me dijo "chau, Soriano".
Marilina le festeja todas las salidas. Es más, le da los pies para que se explaye con su repertorio. Y en la primera de cambio, el dandy le desparrama un piropo arriba del otro. "Esta ni sabe lo talentosa que es como actriz, le pasa el trapo a cualquiera. Cuando hacía Cosa juzgada yo le decía que era la más importante del elenco, y nunca me quiso creer. Es tan humilde como brillante. De todo lo que vi en mi vida, me quedo con tres grandes escenas: una de Pedro López Lagar, a Duilio Marzio haciendo de Borges y el monólogo de ella en La Raulito, que le abrió las puertas de España. Pero, bueno, ahora canta".
Ross: Vos no hables, que empezaste como cantante de tango.
Miranda: Sí, y así me fue. Una vez éramos dos cantores en un lugar. Yo cantaba dos tangos y él dos; él tres, yo dos; él cuatro, yo dos; 5 a 2, 6 a 2... me fui. Qué querés, el otro era Ángel Vargas.
Ross: ¡Gracias Ángel! Porque así te metiste en la atuación.
Miranda: En la actuación empecé de chiquito. Estaba en primero atrasado (una especie de segundo grado) y la maestra dijo que el que tuviera traje de gaucho recitaba a fin de año el verso del mate. "Yo tengo, señorita", le mandé. Y me aprendí de memoria eso de hoy la moda está por el té y el pobre mate se ve arrumbado en un rincón. La llamaron a mi mamá por el traje y mi mamá dijo "¿qué traje?". Pero me tuvieron que poner, porque era el único que sabía el versito....
Ross: Ah, ¿lo dijiste igual?
Miranda: De guardapolvito, pero lo dije.
Mientras su eterna cara angelical le hace frente al paso del tiempo, ella asegura que "así como nos divertimos ahora, lo hacíamos cuando estábamos en la tele. Esa fue la clave del éxito: había un clima de disfrute increíble. En mi casa yo era seriecita, pero llegaba al canal y me transformaba. Como si el papel de Margarita se me metiera en el cuerpo, hacía lío, inventaba historias ridículas para sostener mis llegadas tardes, me tentaba cada dos por tres. La alegría que teníamos y la química entre los tres (el tercero era Joe Rígoli, el novio de la nena) fue lo que trascendió. Y eso que yo estaba pasada de trabajo, porque hacía Cosa juzgada, cine y teatro. No me quería perder nada".
Pero un día de 1970, los dos coincidieron en proponer un final. A ella no le daban los tiempos. Y él es de los que piensan que "hay que bajarse antes de que la gente diga por fin. Mejor es que diga qué lástima". Y 26 años después hubo una remake con otros actores, pero no fue lo mismo.
De la versión moderna no opinan. Opinan de aquellos días sesentistas, en los que, seguramente, no imaginaban terminar 35 años después recordando viejas épocas. Con un tazón de té y un riquísimo budín de pan que preparó Marta (la empleada de don Osvaldo). Con mucha historia vivida. Con un reencuentro sobre tablas y un cariño a prueba de balas.
Él dice de ella
"En primer lugar, Marilina es la hija que nunca tuve. La adopté de entrada. Digamos que me compró. Con Amelia —su mujer, que murió en julio— siempre la sentimos como de la familia, porque tiene todo para quererla. Es buena, íntegra, laburadora, divertida, comprometida, tenaz, eficiente, generosa... De ella valoro el tesón: no se amilana ante nadie por nada del mundo. Se le presenta un obstáculo y sigue, tropieza y sigue, es frontal, no tiene miedo.
Algunas veces quizás no compartimos una idea, pero ella si cree en eso y lo pelea con fuertes convicciones hasta conseguir lo que busca, cueste lo que cueste. La admiro profundamente a esta nena. Además, abre el juego de los afectos. El otro día, su hermano Enrique, que casi no me conoce, me invitó a comer afuera y la pasamos bárbaro: comimos bien, tomamos mejor y después algún vivo nos movió la vereda".
Ella dice de él
"Es mi gran maestro, en todo sentido. Ojo: jamás me dio cátedra ni me pasó recetas de vida, sino que me permitió aprender directamente desde su ejemplo. La mera observación me sirvió para elegir caminos. Cuando nos conocimos, yo era muy joven e inexperta, por lo que tomé de Osvaldo el respeto por la profesión, la elegancia del decir, el trato con todos los compañeros, desde el máximo protagonista al último tiracable. Con todos es igual. Con él entendí que no hace falta recurrir a frases o cosas soeces para hacer reir. Tiene todo un estilo. Básicamente, me inculcó el buen gusto fuera y dentro del trabajo. Y en lo personal, descubrí que es un ser muy entrañable, un referente afectivo muy fuerte para mí. Ya desde el vamos, allá en los 60, noté que tenía pasta de buen tipo. Y nunca me falló. Jamás. Si pudiera, lo tendría siempre a mano en mi mesita de luz".
Pasado
JUNTOS. Más allá de que se habían cruzado en El show de Rambler (1963), su vínculo fuerte nació junto con La nena (iba los sábados a las 21, por Canal 13). El entonces gerente de programación, Jorge Ignacio Vaillant, importó de los Estados Unidos la idea de la telecomedia familiar, que giraba en torno a un padre amiguero (Osvaldo Miranda), que se enloquecía con las aventuras de su hija Margarita (Marilina Ross). El tercero en discordia era Coquito (Joe Rígoli), que se sumó al elenco por sugerencia de Miranda: "Dije que llamaran a ese que tiene cara de salame... El que trabaja con Juan Carlos Thorry". Con dirección de María Inés Andrés y libretos de Salvador Ottobre —y agregados de don Osvaldo—, por el ciclo pasaron invitados como Ringo Bonavena, Carlos Perciavalle y Antonio Gasalla, entre otros.
Futuro
MARILINA ROSS. Organiza una gira por el interior para presentar su espectáculo musical Por arte de magia, que quizás también vuelva a montarlo en Buenos Aires (ya lo hizo en el Avenida). De la mano de varios artistas, en sus shows interpreta los temas de su último disco, Más que un sueño, en el que participan Sandra Mihanovich, Alberto Cortéz, Eladia Blázquez y recita Norma Aleandro. En febrero, Marilina cantará en la casa de Carlos Perciavalle, en Punta del Este.
OSVALDO MIRANDA. Aspira a ser el nuevo Presidente de la Asociación Argentina de Actores. Para las elecciones del lunes 27, va a la cabeza de la lista roja, que también integran Susana Rinaldi, Oscar Ferrigno y Aurora del Mar, entre otros. "Uno de mis objetivos principales pasa por salvar la obra social", promete el hombre.
Publicado por Anónimo 0 comentarios
Eterna niña de ojos tristes
Eterna niña de ojos tristes

Por: Leonardo Villafañe
La última imagen, con los títulos, es una hamaca paraguaya meciéndose, lentamente. Ya va a detenerse. Está sola. Sin sus ocupantes. Debajo, dos cuerpos. Juan Manuel y Clara, amantes, están muertos. Joaquín, enfermo de celos, acaba de hacerles pagar con la vida la decisión de huir juntos. Y muere él también. Su corazón no resiste. Y cae. Es el final de la telenovela "Piel Naranja". Una tragedia nacional. Con sus ojos, millones de argentinos le quieren empatar a la lluvia frente al televisor.
Corría 1975 y, en la piel de la protagonista femenina Marilina Ross terminaba de conquistar, de la mano de Arnaldo André, un lugar entre la gente que nada pudo borrar después. Ni las prohibiciones de la Dictadura, que la llevaron al exilio, ni sus etapas de silencio y de reclusión voluntaria. Ni sus idas y vueltas, nunca gratuitas, entre la canción y la actuación. Su super reconocido personaje en "La Raulito", la película de Lautaro Murúa en la que recrea a la fanática boquense, y su manera de decir, agónica, "Quereme... que tengo frío", son, quizá, otros dos de los pilares que sostienen ese lugar.
Cada vez que vuelve, las señoras la recuerdan por Piel Naranja y los hijos progresistas de las señoras siguen reivindicando su paso por el mítico grupo "Gente de Teatro", que integró junto a su marido Emilio Alfaro, Norma Aleandro, Bárbara Mujica, David Stivel, Carlos Carella, Juan C. Gené y Federico Lupi. Representaron distintas obras y en televisión hicieron durante tres años el ciclo "Cosa Juzgada", otro clásico. El grupo duró desde el 67' al 71'.
Marilina participó, además, de otras películas fundamentales del cine argentino, como "La tregua", de Sergio Renán, y "Piedra Libre", film póstumo de Leopoldo Torre Nilson. También fue una de las artistas que se anotó en el explosivo resurgimiento de la música nacional, durante y luego de la guerra de Malvinas y con la recuperación de la democracia en el país. Su discografía incluye, entre otros, títulos como "Estados de ánimo" (1974), "Quereme, tengo frío" (1975), "Soles" (1982), "Mis hijos naturales" (1987), "Conectándome" (1989) y "De amor y de locura" (1992).

"Más que un sueño" se llama el disco con el que Marilina Ross decidió ponerle fin a siete años de ausencia en los estudios de grabación. Dueña de trabajos como "Quereme... tengo frío" (1975), "Soles" (1982) y "Mis hijos naturales" (1987), presentará el nuevo materal los días 12, 13 y 14 de octubre en el Teatro Avenida, en un espectáculo multimedia denominado "Por arte de magia". Habrá canciones, imágenes, nostalgia y reencuentros con figuras y personajes que son una sorpresa.
Distribuido por Universal Music Argentina, el disco cuenta con 17 canciones. Incluye clásicos como "Quereme... tengo frío" y "Puerto Pollensa" y temas inéditos como "Blues para seguir", "Pasatiempo", "Ojos de ciervo", "Para poder crecer" y "Soñar y nada más". "Más que un sueño" es, de alguna manera, un barco musical que navega con ilustres pasajeros: en distintos temas participan figuras como Norma Aleandro, María Elena Walsh, Alejandro Lerner, Sandra Mihanovich, Alberto Cortez, Eladia Blázquez, Silvina Garré, el asturiano Víctor Manuel y Las Blacanblus.
La actriz de "La Raulito", "Piel naranja" y "Cosa juzgada", también participó este año de una película documental, Manekenk, filmada en el sur de nuestro país.
Publicado por Anónimo 0 comentarios
Etiquetas: 2000, MÁS QUE UN SUEÑO, PRENSA





























