Mostrando entradas con la etiqueta Boda blanca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Boda blanca. Mostrar todas las entradas

Boda blanca en fotos

Fotos de la obra teatral "Boda Blanca" estrenada el 01 de abril de 1981 en la Sala Planeta.


Blanca (Marilina Ross) y Paulina (Patricia Hart) viven la alegría del fin de su niñez, intuyendo la adolescencia. Son primas; desde pequeñas han compartido todo: su habitación, la curiosidad ante la vida y un entrañable amor mutuo.


Regina (Ana María Castel) la madre de Blanca, siente que su vida se ha frustrado al lado de un hombre que la convirtió en una máquina de tener hijos. Se han negado uno al otro la posibilidad de vivir. Regina odia en silencio a su pareja.


A Vicente (Luis Campos) esposo de Regina, sólo le preocupan sus necesidades y sus apetencias. Entre su mujer y él se ha instalado un permisivo vacío moral. El matrimonio ha naufragado y ambos sobreviven entre sus restos.


Tadeo (Rubén Szuchmacher), el abuelo, no ha olvidado -pese a estar al borde de la muerte- sus instintos, que lo llevan a sentir una sospechosa simpatía por Paulina y perseguir con insistencia a la criada Margarita (Susana Yasan). Vicente no es ajeno a estas situaciones que son espiadas con interés por Aniela (Martha Rodríguez), cuñada de Vicente y madre de Paulina.


Durante la reunión familiar se produce una cándida escena de atracción entre Blanca y Benjamín (Carlos de Mattels). El joven queda extasiado.


Blanca cuenta a Paulina que Benjamín le ha declarado su amor y pedido en casamiento. Paulina -celosa- la interrumpe con el relato de un intento de seducción -algo senil- de Tadeo hacia ella. Blanca no presta atención y confiesa a su prima que aceptó el matrimonio con la condición de que nunca se consume... Será una boda blanca.


La futura esposa recuerda el desamor de su padre, que deseaba un varón; la indiferencia y sumisión de su madre; su rencor hacia la brutalidad y la desaprensión de los hombres. Blanca rasga las prendas de su ajuar. Su rebelión interior no quiere aceptar la degradación y la hipocresía que ha conocido como normas de vida.


Paulina, que se ha ido sumando a la degradación general intenta seducir a Benjamín pero es rechazado y esto le provoca una profunda herida que la aleja aún más de Blanca.


La fiesta de bodas es -para casi todos- sólo un acontecimiento social. Nadie nota la soledad en que se debate la pareja. Cuando la fiesta finaliza Benjamín cae en la desesperación y Blanca decide pasar por sobre todo lo que los separa para unirse a él. La vida puede ser diferente.


Blanca y Benjamín ya son marido y mujer. La familia ha pasado a un segundo plano. Comienzan a vivir sus propias vidas cuando Blanca se descubre por fin a sí misma: también la amistad entre un hombre y una mujer es una manera de amar.



Fuente: Revista TV Todo, 5 de mayo de 1981

Las listas negras

1983 - Cuadernos para la democracia: Las listas negras

Marilina Ross - Las listas negras



¿Cuándo empiezan sus inconvenientes?

Prácticamente el día del golpe militar del ´76 aunque yo me enteré poco después. Me fui enterando de a poco, porque en realidad nunca hubo una comunicación oficial respecto de mi prohibición. Yo estaba haciendo en teatro "El gran soñador" con Luis Fisher Quintana, era una obra muda, basada en danzas y mímica.

Había arreglado con Andrés Percivale ir a su programa de "Canal 13". Me llamó entonces Andrés para decirme que lamentablemente no iba a poder ser porque en el canal le habían comunicado que yo no podía aparecer. Esto debe haber sido por abril del ´76. Entonces Andrés me dijo: "dejame que yo voy a tratar de arreglarlo". Y realmente lo intentó y pudo, pero a medias. La negociación fue ésta: que yo fuera al programa pero que no hablara. Como la escena que teníamos que hacer era muda no hubo ningún inconveniente para llevarla a cabo. Después me sentaron en un sillón junto a los demás invitados y todos hablaban menos yo. Simplemente me reí todo el tiempo. La cámara pasaba por delante de mí y yo me reía. Nadie me preguntó nada, estaba ahí como una convidada de piedra. Fue algo absurdo y ridículo.

Después, varias notas de distintos canales que estaban programadas con antelación se iban suspendiendo misteriosamente. "Se rompió el orticón" me decían a veces, "ya te vamos a llamar", "se suspendió el reportaje", "no va la nota". Esas eran las excusas. Hubo una persona de "Canal 7" que me iba a hacer un reportaje. Un día me dijo que no podía hacerlo, "te llamo y te explico después". Me llamó, efectivamente, y nos encontramos fuera del canal. Allí me explicó que yo estaba prohibida. Seguí haciendo teatro pero obviamente sin poder promocionar la obra. Mi compañero, Luis Fischer Quintana, quien no estaba prohibido, iba a las radios y hablaba de la pieza pero sin poder mencionarme a mí, y éramos solamente dos personajes. O sea que ni siquiera me podían nombrar. Continué con "El gran soñador" todo ese tiempo hasta agosto del ´76 en que todo el malestar de aquí coincidió con el éxito que en España estaba logrando "La Raulito" y con los contratos que empezaron a llegarme desde allá. Entonces me fui a España a hacer dos películas. O sea que coincidieron mis dificultades aquí con el mercado que casi mágicamente se me abría en España.

¿A usted nadie le puso una pistola en la cabeza diciéndole "o se va o la matamos"?

No en el ´76. Eso me pasó antes, en 1974, cuando formé parte de una lista de amenazados de muerte. Pero no me fui, me quedé y filmé "La Raulito". En el ´76 no tuve amenazas de muerte, se dieron las dos circunstancias que plantee antes. De no haber surgido la posibilidad de España tal vez me hubiese quedado aquí.

¿Cómo fue su vida en España?

Fue muy dolorosa, porque yo tengo una personalidad, estoy atada a mi tierra, mis afectos. Como soy hija de españoles pensé que podría encontrar mis raíces allá, pero no, evidentemente uno es de donde se cría o donde pasa su infancia. Y a pesar de haber sido recibida allá con todos los honores y todo el reconocimiento y el respeto del público español y de los profesionales españoles ("La Raulito" estuvo un año y medio en la sala del estreno) sentía que estaba en una tierra que no era la mía aunque fuera la de mis ancestros. En España hice siete películas pero yo no estaba bien, entonces mi rendimiento era a media máquina. De los trabajos que hice allá, poniéndome rigurosa apenas si puedo rescatar alguna que otra escena. Tuve muchos altibajos, no fueron buenos trabajos porque yo estaba mal. Los dos primeros años fueron realmente muy difíciles y ahí quedó bien en claro para mí que mis objetivos no eran ni el dinero ni la fama. Las dos cosas tuve en España y sin embargo andaba llorando por los rincones. En lo concerniente a la música, tampoco pude componer intensamente. La canción "Soles" empecé a escribirla en España y allá no logré terminarla. Pude llegar hasta un punto y ahí me frené. Comencé a escribir así: "El sol de mi guitarra huyó/desolada quedé y sola sin el sol/en mi traté de descubrir adónde el sol se fue/y el mi se fue con él/el fa no pudo contestar/la soledad tal vez vivía entre los dos/ el si por fin dijo no sé/ni el do ni el la ni el re pudieron responder". Hasta allí la compuse en España porque era la desolación realmente, la ausencia de sol. De ahí en adelante me puse a escribir la música, sabía que el sol tenía que entrar pero no lo encontraba, no estaba dentro de mí. Cuando volví a mi país lo encontré y compuse el resto de la canción, que me llevó tres años terminarla: "De repente una mañana/ de mi pecho se escapó/una voz que me decía/por aquí está el sol/Y empezamos a andar/entre telarañas de un viejo disfraz/y rostros de amores que ya no están/Siento que remonto vuelo y voy planeando en espiral/ sobre muertos no olvidados/sobre el bien y el mal/y la niña que fui/se alegra de verme llegar al final/donde el sol va a dar a luz el amor/y canta/aunque no lo veamos el sol siempre está".

¿Todo eso la impulsa a volver?

Me fui a España con pasaje de ida y vuelta. Creí que iba a filmar dos películas y que retornaría inmediatamente. Y estando allá me fui enterando mucho mucho más que si estuviera aquí de lo que estaba pasando en mi país, del despropósito, de la incoherencia, de las injusticias, de las desapariciones de personas que yo conocía muy bien y sabía positivamente que no tenían nada que ver. Y allá todos me decían que tenía que seguir en España y desde acá me escribían y me decían "quedate". Y el miedo se apoderó también de mí con lo cual mi situación se hacía cada vez más insostenible. A mediados del ´80 me vine hasta el Uruguay con pasaje de ida y vuelta a España y volví a perder la vuelta. Crucé el charco y me dije: "bueno, vamos a enfrentar esos miedos, vamos a ver qué pasa en mi tierra". Y un poco arrastrada por el amor, otro poco empujada por la muerte de Luis Politti en España, decidí quedarme aquí. Porque Luis allá se murió de tristeza, no quería saber nada con la vida, se dejó morir. Yo pensé que me podía llegar a pasar lo mismo, por eso me vine, por eso me quedé. Y no fue nada fácil para mí, porque el miedo no lo tenía yo solamente, lo tenía mucha gente.

Entonces hubo gente que me rehuyó la mirada, amigos míos que se hacían los que no me veían, tal vez para no comprometerse. Yo con todo esto aprendí mucho, aprendí que a los miedos no hay que guardárselos, hay que enfrentarlos, darles la cara. En la noche, cuando se siente un ruido, uno puede taparse con la frazada y hacer de cuenta que no oyó nada o puede levantarse y averiguar de dónde vino ese ruido. Esto último es lo que hay que hacer, enfrentarlo, la mayoría de las veces el ruido desaparece en el aire como un fantasma.

Usted en España a pesar de su nostalgia tuvo un digno pasar, ¿conoció gente que las pasó realmente muy mal?

Eso era espantoso. Además lo viví muy de cerca, con gente a la que admiro profundamente y que se vio obligada a hacer pequeños papeles en alguna película, sin ningún tipo de reconocimiento. Tuvieron que empezar de nuevo allá después de haber conseguido éxito aquí, tras muchos años de sacrificio. Eso fue realmente espantoso y no quisiera vivirlo otra vez.

Aunque nunca nadie se lo dijo, ¿usted se preguntó a sí misma cuál sería la causa de su inclusión en listas negras?

Es una respuesta que me he negado a dar cada vez que me formularon esa pregunta. Encontrar una respuesta válida sería darles la razón a ellos. Yo no he cometido nunca el menor delito. Es más, María Celina Parrondo, que es mi verdadero nombre, no está prohibida, sí lo está Marilina Ross. Al punto que cuando Sandra Mihanovich me pidió el tema "Puerto Pollensa" para grabarlo yo le sugerí que pusiera María Celina Parrondo, porque si ponía Marilina Ross no se lo iban a difundir. Y así pasó, María Celina Parrondo salió por todas las radios, por la televisión. O sea que yo ciudadana no estoy prohibida, la que está vedada es la figura pública de Marilina Ross.

Revisando la lista de prohibidos, ¿encuentra alguna coherencia?

Sí, llego a la conclusión de que ninguno debiera estar allí. No hay motivos para que alguien figure en una lista y no pueda trabajar.

Desde que volvió, ¿recibió amenazas, llamadas anónimas?

Muchísimas. Las más comunes son "si vas a cantar esta noche a tal lugar te volamos a vos y al local". Y yo voy igual, siempre fui y nunca me pasó nada.

¿Cuál es a su juicio el objetivo de las prohibiciones?

El objetivo de ellos es romper el vínculo entre el artista y su público. Y eso no lo lograron. Los medios de comunicación son el enlace entre ambos, y aún privándonos de la televisión y las radios no pudieron destruir ese vínculo. O sea que las listas negras no les sirvieron para nada.

¿Hubo gente que ocupó los espacios de los prohibidos?

Eso se da siempre, aun en circunstancias no tan extremas como ésta. Pero sí, hubo gente que se calló la boca y ocupó nuestros espacios. Pero yo no los juzgo, hasta los entiendo, sobre todo a aquellos que tienen hijos que mantener.

¿Perdió amigos?

Claro que los perdí, Luis Politti por ejemplo. Y también gente amiga que fue asesinada, como Carlos Mugica.

Cuando volvió e intentó trabajar como actriz, ¿fue agredida?

En el ´81, en el teatro Planeta reemplacé a Alicia Zanca en "Boda blanca". Una noche explotó una bomba de gamexane. Fue fantástica la reacción de la gente. Empezó a salir un humo insoportable y se desalojó la sala. Al rato la gente retornó y reanudamos el espectáculo. Pasaron apenas unos minutos y estalló otra bomba. Otra vez se produce la estampida hasta que la gente ingresa nuevamente y comienza a revisar las butacas. Yo desde el escenario me dirigí al público y pregunté si deseaban que continuáramos la representación. El aplauso fue realmente conmovedor, razón por la cual seguimos con el espectáculo.

Ante todas estas agresiones, ¿cómo reacciona usted?

Sin poder hacer cine ni televisión no sabía de qué trabajar, porque en realidad yo sé hacer muy pocas cosas para ganarme la vida. Pero como sé manejar muy bien pensé que a lo mejor con un taxi me las podía rebuscar y ganar plata para comer, porque vivo de mi profesión y bastante al día. Yo no tengo una cuenta bancaria. Recién ahora, con la música, puedo vivir cómodamente. Entonces, estaba un día paseando en Córdoba y me proponen cantar en un boliche muy chiquito. Lo hice un fin de semana y fue una gran experiencia, porque sentí que allí, yo solita con una guitarra estaba contando mi vida. Volví a Buenos Aires y me contratan para actuar en un "pub" los fines de semana. Se llenaba, porque como dije antes no lograron romper el vínculo. Ese lugar quedó chico y pasé a otro más grande porque también yo fui creciendo. Después empiezo a grabar.

¿A la cantante le han hecho notas?

Yo grabo en el sello CBS, que tiene planificada una promoción vendida a todas las radios pero ni siquiera pagando lograron que me difundieran. Algo similar ocurre en la televisión estatal, en los cuatro canales capitalinos. Hay un tape de promoción grabado y ningún canal lo puso en el aire. No ocurre eso en algunos sitios del interior. Pero todo depende del lugar, en un sitio sí, en otro no. Hace poco estuve en Tucumán y quienes me contrataron habían arreglado el contrato con un teatro municipal. De repente no sé quien se enteró y dijo "no, Marilina acá, no". Los empresarios fueron a hablar con el gobernador Merlo, quien autorizó mi actuación. Pero el otro, que ni sé quien era, creo que de Cultura de la Municipalidad dijo "no me importa lo que diga el gobernador, Marilina acá no va". Y no pude actuar en ese teatro. Otra vez llegué a Rosario. La compañía de discos me lleva a una radio. Entro al estudio y me preparo para el reportaje. De repente desaparece el locutor que debía hacérmelo. Al rato me dicen que "no va la nota". Salimos de allí, fuimos a otra radio y ahí sí pude hablar. Todo es muy absurdo y muy arbitrario. Y no solamente con el tema de la música, hubo un productor que me necesitaba para una película, porque tenía el papel exacto para mí. Entonces movió cielo y tierra y llegó hasta el mismísimo presidente de la Nación, que era el general Viola. El presidente dijo "sí" pero hubo otra gente que dijo "no". O sea que aun estando el "O.K." del presidente alguien dijo "no" y no pudo ser.

De todos modos a usted le importa poco la actriz que ha sucumbido ante la cantante...

Claro. Frente a la imposibilidad externa, esto no me generó rencor o impotencia porque nunca me dí la cabeza dos veces contra la misma pared. Descubrí entonces que la música, que era mi gran amor desde siempre y a la que nunca le había dado espacios dentro de mí, coincidía con toda esta situación y decidí aprovecharlo. O sea que todo sirve, hasta de las cosas más dolorosas se puede sacar provecho, siempre y cuando uno esté claro y alerta y pueda encontrar la viabilidad de lo que quiere hacer.

¿Pero no le queda ningún resentimiento?

No, porque ellos al prohibirme me posibilitaron este encuentro con la música, el haberme ido a España, todo mi crecimiento. A veces darle un sopapo a un chico vale más que diez mimos. Parece ser que es inevitable pasar por el dolor para poder crecer. La vida no es rosa para nadie, para ninguna persona ni para ningún país. La vida no es llegar a un sitio, la vida está donde uno camina. Si todos aprendemos de lo que nos pasó y nos está pasando, podremos salir fortalecidos. Creo que para nuestro país ha llegado el momento del renacimiento. Siempre y cuando aprendamos a ver la verdad dentro de este pozo en el cual estamos sumidos. A tal punto es verdad que salí crecida de todo esto, que ya he rechazado propuestas para trabajar como actriz. En este momento para mí lo más importante es la música, escribir, componer. Siento que mis recitales sirven, no sólo a mí sino a la gente. Siendo actriz estoy transmitiendo mensajes ajenos, soy simplemente una intermediaria entre un autor y el público. Con mi música no, yo soy la autora, digo las cosas que quiero decir. Nunca como ahora fui tan coherente con lo que pienso, hago, transmito y recibo. Ahora soy yo totalmente. Aunque parezca una paradoja, todo esto se lo debo en gran parte a los señores que me prohibieron.

¿En aras de esa coherencia, compone usted sobre las cosas que nos pasaron o nos pasan?

Por supuesto. A mí me pidieron un tema para el día de la madre. Todavía no lo grabé. Se llama "La plaza blanca" y dice así:

Recuerdo cuando en la plaza
vi a los hijos con las madres
que cantaban y saltaban
que jugaban a ser grandes
los hijos junto a las madres.
Pero llegó la tormenta
cuando terminó el verano,
la plaza quedó desierta,
ni las palomas quedaron,
sólo las madres volvieron
madres que siguen buscando
a los hijos que dejaron
en esa plaza jugando
jugando a que ya eran libres,
jugando, sólo jugando.

Fuente: BARULICH, Carlos, "Las listas negras", El Cid Editor, 1983, págs. 151 a 162.


Muchas Gracias Fernando de Rosario por compartir esta nota y Silvina por tipearla

Piero es como mi hermano

1981 - Así

Piero es como mi hermano

Algunas veces es conveniente empezar por el final. Nos habíamos propuesto conversar con Marilina Ross sobre su reciente participación en el Festival Internacional de Teatro realizado en Caracas cuando, en los últimos días y coincidentemente con su regreso al país, volvió a hablarse acerca de su vinculación sentimental con Piero. Marilina no hizo esperar su respuesta: "Piero es uno de los seres que más amo. Lo definiría como un hermano mío. No me interesa ya lo que la gente pueda estar diciendo porque considero que es minimizar una hermosa amistad y llevarla al hecho de una relación secreta y de pareja, que no existe”.

Aclarado este aspecto, entonces sí fuimos al tema de nuestra entrevista: "Me sorprendieron algunos comentarios que salieron publicados acá, nos dijo la actriz y cantante. Realmente tuvimos una recepción estupenda: dimos seis funciones, tal como estaba previsto y la repercusión en el público fue "in crescendo" a un punto tal que el último día no había más butacas".

Marilina vivió en Caracas un éxito

- ¿Cuál es la diferencia fundamental entre nuestra manera de encarar el hecho teatral y la que actualmente se ha alcanzado en el mundo?

- Mirá: desde ese punto de vista fue muy útil y te puedo afirmar que el nivel de espectáculo que se está haciendo es maravilloso. Lamentablemente, nosotros estamos bastante lejos.

- ¿Qué obras te impresionaron más?

- La que representó al Brasil por el talento y la autenticidad que tenía. También la obra polaca: ¡algo fuera de serie! E, incluso, me interesaron los dos espectáculos japoneses: ¡sin palabras! Emplean una técnica extraordinaria con la que, partiendo de la filosofía oriental, han ido incorporando elementos occidentales de una manera muy difícil de explicar: ¡Bellísimo!

- ¿Cómo definirías el nivel de repercusión logrado por "Boda blanca", y más allá del éxito de público?

- Creo que, con lo que te voy a decir, van a quedar atrás los comentarios poco halagüeños que se publicaron: la próxima tournée será en el Uruguay y, a raíz de nuestra actuación, estamos invitados a participar en tres festivales de teatro: el de México, el de Polonia (en Cracovia) y el de Bélgica. Ya ves, ¡el resultado fue muy bueno!


"¿Piero? Sólo una hermosa amistad".

Recordamos con Marilina que, apenas regresara de España en setiembre del año pasado, prácticamente se vio "obligada" a retomar su actividad como cantautora por una presentación suya, entre amigos, en Córdoba. De ahí en más la actriz tuvo una actividad febril que la llevó a ofrecer una serie de recitales como también a formar parte del elenco de "Boda blanca".

- ¿Volverías a España?

- Me han hecho llegar varias propuestas y las estoy estudiando muy en serio. Es muy probable que regrese a Europa para cumplir con alguna de ellas y, también para cumplir conmigo: descansar un poquito.

- ¿Qué posibilidades tenés de volver a cantar?

- A la actividad del teatro le sumo las presentaciones, desde el martes, en el pub en donde debutara el año pasado. Mi trabajo se ha convertido en un torbellino cuando, al regresar, ¡solo esperaba ver a mi familia y a mis amigos!

Uruguay, tres estupendos ofrecimientos de participar en festivales internacionales de teatro y una nueva serie de recitales han terminado por restarle todo tiempo libre a Marilina Ross. Su romance con Piero queda, según sus propias palabras, desmentido al mismo tiempo que ya está preparando sus valijas para regresar a Europa "en cuanto concrete alguna de las propuestas".


Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota!!

Foto de Boda blanca

Marilina Ross aún estaba prohibida en la televisión cuando regresó a nuestro país. Al no poder actuar en la pantalla chica, hizo teatro. Durante el '81, en la desaparecida sala del Planeta, actuó en "Boda blanca", con Sara Vinocur.

Fuente: Diario Crónica, Suplemento "Ahora"


Desde el rinconcito, esta imagen la compartió Christian. Muchas Gracias Chris!!!

Marilina Ross - Segunda Parte

Enero de 1981 - Revista Humor N° 50

En España anduvo de "Parranda". Y ahora, en la Argentina

MARILINA ROSS

Reportaje de MONA MONCALVILLO
Fotos de EDUARDO GROSSMAN

Segunda Parte. Viene de Primera Parte.

-¿Hubo algo más que te sirviera?

-Después hice "Reina Zanahoria", también con Suárez; era un proyecto muy delirante, loquísimo... Y me propuso hacerlo después que le habían fallado otras dos actrices, que no tienen nada que ver conmigo, Úrsula Andress y Nacha Guevara... Me lo ofreció a mí, que no tengo nada que ver con ellas, ni con el personaje... Pero confió mucho en mí, y yo tenía ganas de hacer una comedia, ganas de mostrar una imagen diametralmente opuesta a la de "La Raulito", que era por lo único que me conocían allá... Quise mostrar un poco la Marilina que había hecho muchas veces y por lo cual dudaron en darme La Raulito; allá era al revés, tenía que demostrar que podía hacer otros personajes...

-Tampoco te fue muy bien...

-Fue fallida también, pero fue un buen intento; fue un intento de esos en que vale la pena equivocarse. Preferí hacer algo donde arriesgaba muchas cosas, que hacer algo que sabía que iba a andar muy bien y fácil. Valía la pena apoyar ese proyecto, y lo apoyé. De todos modos, va a haber un momento en que se exhiba nuevamente en España y será entonces reconocida como una gran película; creo que estuvo adelantada en el tiempo. Me dieron un premio por ella y un nivel de gente la tiene catalogada como excelente, e inusitada en España. Y es verdad. Pero sucede que el público español no está todavía para recibir ese tipo de cine. Después hice "Soldados", de Alfonso Ungría, una historia de amor inserta en todo el conflicto de la guerra civil española; hay una escena final valiosa, cuando los dos personajes, siendo marido y mujer, intentan conectarse afectivamente por primera vez, estar solos en un sitio, pero el marco es la guerra y no pueden concretar la relación. Fue una escena difícil, casi sin ensayo, a lo que saliera. Y salió muy bien. Pero ésa me dieron un premio en España y otro en Italia. Luego viene "Al servicio de la mujer española" con libro y dirección de Jaime de Armiñán, y de ésta también rescato una escena. El personaje era una locutora de una radio de provincia que tenía un programa moralista llamado precisamente "Al servicio de la Mujer Española". Contestaba a las cartas de los oyentes, dando consejos morales que eran un horror... Ella vivía tratando de seguir sus propios consejos y era muy infeliz... No sabía lo que era enamorarse y ser feliz, hasta que aparece el hombre que le da vuelta la vida, la cambia y la destruye, como a su forzado estilo de vida. También tuve un premio por ésa...



-Premian mucho los españoles... ¿Y cuál fue la última?

-La que filmé este año. Se llama "Un hombre de moda" y está más cerca mío; habla de la generación de los "treinti...", época actual, y prácticamente hice de "mí", poniendo muchas experiencias propias; hice de argentina que vivía en España y funcionó muy bien. Me acaban de mandar una carta, donde me dicen que se estrenó en Madrid hace un mes y medio con mucho éxito, y está comentada como una de las mejores películas. Estuvo también en San Sebastián y tuvo premio de la crítica.

-¿Y en televisión y teatro?

-En televisión hice "Pigmalión" y un espectacular con mis canciones, que fue mi lanzamiento como compositora y cantante en España. Era un reportaje de mi vida, con fotos y documentos y las canciones ejemplificando, como lo que hago ahora en los boliches. En teatro hice "Panorama desde el Puente", en enero de 1980. Fue una experiencia desagradable, la pasé muy mal. Dos funciones diarias son imbancables, no se puede hacer nada bien. Tampoco me llevé bien con el director y los compañeros; fue todo muy feo. Cumplí el contrato, di el aviso de los diez días, y me fui. Me reemplazaron y después terminó levantándose la temporada...

-¿Qué diferencias técnicas hay entre los actores españoles y los argentinos?

-Aquí, en la Argentina, se ha llegado a crear un estilo de trabajo basado en métodos, ya sea el de Stanislavsky o el de Strasberg, que tiene que ver con el anterior; las 50 escuelas de teatro que hay en Buenos Aires, y las del resto del país, han generado un estilo donde se analiza un texto, un personaje, donde se busca la comunicación entre el director y los actores. Allá todo eso no existe. No existe otra escuela que la del conservatorio y es mala. Ahora, recién, se comienza a generar una corriente de formación del actor. El estilo de trabajo allá "letra sabida" y puesta de movimientos, y a letra sabida no hay mal cómico... A mí me era difícil trabajar así; primero, porque no podía llegar nunca al primer ensayo con la letra sabida, como un loro... Hay otras cosas que hay que saber antes de la letra, y después la letra sale sola, cuando sabés por qué el personaje tiene que decir eso. Por eso chocaba con todo el mundo. En "Panorama desde el Puente" me pasó con una actriz; cuando estábamos en escena no me miraba y le pregunté por qué. Y me respondió: "pues claro, es que tú no actúas, tú siempre estás en escena como en la vida real, y me desconciertas..." Fijate vos, yo "no actuaba" porque trataba de ver una verdad, la mía aunque más no fuera... Me buscaba a mí misma, para que algo fuera cierto, y chocaba con todo el resto. Luego de esa charla decidí terminar. Fue un infierno...

-¿Te afectó?

-Me fui en el verano español a tomar un curso con Strasberg en Los Ángeles. Lo necesitaba como el aire, para encontrar otro estilo de trabajo. Fue un gustazo, una maravillosa experiencia. Pero cuando volví, tratando de poner en práctica algo de eso, se agudizó más la diferencia, era insostenible... Yo sola no puedo trabajar, no puedo inventarme un mundo y chocar después contra todas las paredes y con muros donde no pasa nada... Bueno, estoy generalizando, claro que hay excepciones; a veces he encontrado gente a mi lado, casi humana...

-¿Con "Pigmalión" no hubo problemas?

-Después de "Panorama desde el Puente" hice "Pigmalión". Para hacerla pedí un mes de ensayo. Todos me miraban desorbitados, pensaban que estaba loca ¿Cómo iba a pedir un mes de ensayo para hacer una obra por televisión...? Llega el primer día de ensayo. Estaban todos los actores, algunos con letra absolutamente sabida, y el director que no aparece. En cambio está el asistente, que dice "pasen letra". Leímos toda la obra; al segundo día de nuevo, el director que no aparece y yo ya me inquieto y pregunto el por qué de la ausencia, si le pasa lago, y me responden que no, pero "para qué va a venir. Hasta que sepáis la letra, y tenga los muebles y movimientos para hacer la puesta en escena..." ¡Vino tres días antes de hacer la grabación! O sea que nos pasamos un mes, pedido por mí, todos sentados, cada cual en su silla, haciendo tonos, sin poder caminar o buscar cómo lo haría el personaje...

-Pese a todo había trabajo, por lo menos...

-Ahora no. Desde hace dos años, hay un gran parate y gran escasez de trabajo. Cada vez se hace menos. En cine, hace dos años que casi no se filma nada porque los productores se han negado a trabajar hasta que no les devuelvan el dinero de recuperación industrial, que es lo que da el estado para que sea reinvertido en el cine. Comparado con lo que se hacía antes, ahora no se hace prácticamente nada. En cambio, se está trabajando mucho en cooperativa. Así hicimos mi última película donde desde el iluminador hasta el último técnico pusieron su trabajo. Si funciona bien, como está funcionando, a lo mejor cobramos algo. Es un buen intento, por el que hay que poner el hombro. Es una nueva forma. Te aclaro que no existía allá, y que hoy, incluso en teatro, sigue mal vista la cooperativa. Muchos piensan que cuando alguien hace algo en cooperativa es porque le va mal. No existe lo que nosotros hicimos acá con "Gente de teatro", un grupo de actores que se une para un proyecto común, llámese cooperativa o como quieran; allá hay una dependencia total con respecto al productor, al empresario, a la vieja usanza; como hace muchos años era aquí...

-¿Por qué has dicho que hay una crisis de la palabra, y que cada vez querés hablar menos?

-No será porque hoy no hablo... Estoy sorprendida yo misma... Mirá, antes de irme, cuando hice "El gran Soñador", fue precisamente porque era un personaje mudo. Quería encontrar un nuevo estilo de comunicación, dado que la palabra cada vez nos confunde más. Porque cuando yo digo algo tengo una imagen de ese algo, y si el que la recibe tiene otra, eso como si no nos comunicáramos. Además, porque el ser humano es mucho más que la palabra; ya prácticamente ni nis tocamos; como civilización te estoy hablando, tenemos miedo al roce de la piel del otro... Yo no digo no hablar más, sino la que palabra ocupe el sitio justo y no otro. Por eso me gusta tanto la música. Llega más al sentimiento que a la razón; o cualquier otro arte que no tiene la palabra como medio. Es que tenemos tan ejercitada la cabeza y la razón, que ya a veces la palabra actúa como una defensa de los sentimientos...

-Dentro de los cambios que considerás imprescindibles para vivir, ¿está comprendido este regreso?

-Y, sí... Esta vuelta acá es tan rara. Primero vine a Punta del Este, con la idea de quedarme uno o dos meses y volver a España, pero de allí, ¡cómo no iba a saltar...! Y acá me encontré con todo, mi tierra, amigos, mi identidad, mis cosas conocidas, y... ya he perdido el pasaje de vuelta. No sé cuándo me voy a ir. Estoy un poco viviendo el hoy, donde me "pille", y estoy bien; cuando deje de estarlo me iré. Claro que no es fácil vivir así, medio de asalto... Pero me recibieron con mucho amor, y el amor para mí es muy importante. Puede sonar a frase vacía, ridícula, pero yo me muevo por amor y casi todo lo hago por amor. Vine aquí por amor, concretamente...

-El humor incorporado a tu nueva actividad, ¿es espontáneo o elaborado?

-No es porque me lo proponga; así no me sale nada gracioso, no se da... Lo hago porque me divierto yo, porque tengo sentido del humor. Me gusta hacerlo y sale solo, no lo tengo previsto, improviso. Todas las noches es distinto, capitalizo mi charla con la gente; me ha pasado no tener nada de humor, y ese día todo sale un horror. No lo puedo forzar, aunque sé que tengo buen humor. En España me asusté mucho pensé que había perdido mi humor, la alegría... Sufrí mucho, la pasé muy mal y extrañé horrores. Un día me miré al espejo. Me vi más vieja, con arrugas, con mis labios cada vez más hacia abajo, y comprendí que había perdido la alegría y que nada me divertía...

-¿La comediante que vimos hace varios años era sólo producto de un papel?

-No, "La Nena" nació de un papel, pero tenía muchísimas cosas mías. Yo vivía el personaje desde que entraba al canal; hacía todo tipo de travesuras... Además, por eso de que me mimetizo bastante con los personajes -y más si son tan largos o cuando me llegan tan profundo-, me pierdo, me confundo... Entraba al canal y ya estaba haciendo un lío en maquillaje, en el vestuario, o en el taxi que me llevaba. Era "La Nena" fuera del set y dentro del set...

-¿Te sentís suficientemente madura como para cantar y contar tu historia, con humor e ironía?

-Ojalá lo esté... Siento que todavía estoy como a mitad de camino, que aún no me salió tan redondita como quisiera. Pero, bueno, estoy en camino y en este momento puedo dar hasta aquí... Lo ideal sería un Woody Allen, ésa es la meta, hasta ahí quiero ir... Y matarme de risa de todo lo que he sufrido, todo lo que me parecía espantoso ayer, y hoy mirando desde aquí, reirme...

-¿Vos te fijás objetivos?

-Cada vez me fijo menos objetivos, voy viviendo el hoy y así es imposible fijarse objetivos. Así como hoy me quiero quedar acá, los proyectos que tenía en España se fueron al diablo...

-¿Pero no hay un objetivo, sin importar el lugar donde estés?

-El objetivo mío es ser cada vez mejor ser humano (con perdón de la frase)... Es decir, ser cada vez mejor yo, ser más fiel a esa esencia o meollo que debo ser yo y que está tan tapada por caretas, máscaras, capas de cebolla... Mi trabajo diario es ir sacando y encontrando a "ésa", ésa que, a veces, sale con plena euforia y de pronto ¡zas! algo la tapa... Es ir abriendo el camino para que salga la de adentro y me permita ser más coherente, me guste o no me guste...

-¿Qué te haría irte de acá?

-Dejar de estar bien, algo que me atrajera mucho en otro sitio, o enamorarme y entonces sí, me subo al primer barco y allá me voy... Pero tendría que ser algo muy fuerte para que me arrastre, o también sentir que esto no da para más en cuanto a laburo...

-¿Qué te han ofrecido?

-Me ofrecieron reponer "Boda Blanca" en marzo, y acabo de decir que sí; esto es tan fresquito que todavía no me hago a la idea. Me pareció tan maravilloso ese espectáculo cuando lo vi, me gustó tanto, que me da placer participar de eso... También hay una propuesta de comedia musical para teatro, a mediados de año; un obra del gordo Viale. Por primera vez una comedia musical argentinísima, tal como somos nosotros y con la música de José Luis Castiñeira de Dios, que está en París; es maravillosa... La dirección será de Emilio Alfaro y es un proyecto muy interesante...

-De aquel viejo grupo o clan de teatro que habían armado, ¿queda algo?

-Mal llamado "clan", nunca fuimos un clan... Estamos todos desperdigados. Y te digo que nunca fuimos un clan, porque no estuvimos nunca tan cerrados como la gente o el periodismo dio en creer... Y si en algún momento nos cerramos, fue para defendernos de lo de afuera, que era muy duro...

-¿Con quiénes te gustaría trabajar?

-Y... me encantaría volver a formar el grupo... Lo que pasa es que no creo posible ir hacia atrás. Sería otro... Pero me gustaría volver a trabajar con Norma Aleandro, que ahora está en España y viene muy pronto a hacer un espectáculo sensacional en teatro; con Federico Luppi, Carella y poné puntos suspensivos...

-¿Con quiénes te has conectado?

-Bueno, con Norma nos vimos en España; estuvimos muy conectadas y somos grandes amigas; con Emilio Alfaro tuve un reencuentro muy lindo, después de muchos años. Nosotros vivimos diez años juntos, y estuvimos sin vernos nada, durante otros siete. El reencuentro fue importante, de esos que te quedan para toda la vida, de balance, de reconocer errores y poner al día nuestro afecto que estuvo, está y es muy grande... Es un gran amigo y el proyecto de la comedia es por eso con él. Su mujer actual es amiga mía. Y si en otro momento eso fue un duro trago -porque su mujer también en ese momento era amiga mía y viví muy mal ese momento- hoy me puedo reir y puedo estar bien con él, con ella y con la hija que han tenido... algo que yo busqué durante años y no vino... Esto es, para mí, aprender a vivir. Cuando los afectos resurgen, a pesar de todas las contras y de los prejuicios...

-¿Cómo ves el cine, el teatro o la televisión, después de casi cinco años de ausencia?

-De cine no he visto nada absolutamente... Es que cuando fui al teatro por primera vez me desmayé... No fui muy papelonera. Fui bastante discreta. Comencé a caminar por el pasillo -faltaban pocos minutos para que comenzara la función de Luis Fischer Quintana, gran amigo- y me "shockeó" mucho estar ahí y me empecé a sentir mal; busqué en el pasillo un señor grande y fuerte y me desmayé en sus brazos. Me desperté en la cocina del teatro, con ese señor, y después volví a la platea. Así que de películas nada, porque presiento que me voy a shockear mucho más, pero por el efecto contrario... Y en televisión, no he visto nada que me gustara... Hay un nivel muy bajo en general, estoy haciendo un esfuerzo por acordarme de algo que me haya gustado...

-Vos viviste el destape español en pleno apogeo, ¿cómo fue?

-Muy a lo español... Muy como son ellos, de pasar un día por un kiosco y ver una monja en la tapa de una revista y, al día siguiente, un sexo en primer plano, por ejemplo... Los españoles se volvieron locos, no lo podían creer... Todo al alcance de cualquiera... Y de la noche a la mañana, cuando en cualquier otro país los cambios se han ido haciendo en forma progresiva, buscando un poco más, un poco más, hasta llegar también a un destape, porque lo anterior no alcanza y se muestra todo. Pero en España, que casi no se mostraba el tobillo... Felizmente ya pasó. Fue como una gaseosa que se sacude antes de abrir, cuando se le quita la tapa sale mucha espuma, muchas burbujas, y después se termina, se agota en sí misma... Como dijo Saura en su momento, que iba a hacer una película de destape, porque había que contribuir a que se hiciera mucho para que se agotara más rápido... Fue como una moda, ya pasó; ahora la gente necesita otra cosa. Me ha tocado, por ejemplo, estar en playas nudistas en España -que las hay y muchas- y al primer día no te alcanzan los ojos para ver todo lo que está alrededor, familias, abuelos, madres, generalmente muchos alemanes. Era como una alucinación lo que veía, aunque todos se movían con total naturalidad. El primer día, muy incómoda yo, tratando de no perderme ni una... Pero al segundo día estaba más suelta, y al tercer día charlaba ya con un señor mayor y opinábamos sobre la vida. Y con un microscopio, con ese señor de unos 70 años, totalmente desnudito él y yo también, por supuesto, nos pasamos más de tres horas viendo insectos y conchillas marinas... Así es todo, al principio no me alcanzaban los pelos de la cabeza para taparme toda, y después, nada... Es descubrir que te podés conectar con lo que hay dentro del cuerpo; mientras el cuerpo está vestido la imaginación llega a ¿cómo será detrás de la ropa? Cuando ya no hay ropa es ¿cómo será detrás del cuerpo? Te conectás más con los valores humanos...

-¿Te sumaste al destape?

-Lo hice, sí, lo hice en "Soldados"; en la escena final, tratando de hacer el amor y por supuesto los dos estábamos desnudos, tampoco creo que hubiese podido hacerse de otra forma...

-Bueno, pero eso no es el "destape", precisamente... Había un desnudo que respondía a un guión, una trama bien desarrollada...

-Ah, bueno, entonces en "el destape" no entré... Además no tengo ya edad ni cuerpo para eso; si lo tuviera lindo, todavía... Soy chueca, tengo algún rollito...

-Pero en "Boda Blanca" te tenés que desnudar...

-Sí, pero de la cintura para arriba... Además acá ya me había desnudado en una película con Alberto de Mendoza, hace años, "Primero Yo"... Pero eso sí, siempre por exigencias del guión...

-¿Hay algún tipo de censura en España?

-No... no existe absolutamente ningún tipo de censura. Miento... existe la prohibición de menores de 18 años, que ahora creo que son 14, y están las películas clasificadas "S", que son las pornográficas, para que el público sepa a qué atenerse. Pero no están prohibidas...

-Entonces no hay censura...

-Existe tal vez políticamente. Hubo una película que estuvo censurada, "El Crimen de la Cuenca". Tuvieron muchas dificultades para estrenarla. Se contaba un hecho político y se denunciaban muchas cosas; presionaron los intereses políticos muy concretos para que no se diera. Pero creo que al fin se estrenó...

-¿Creés que es bueno que no haya censura?

-Yo creo que no debería haber censura. No la entiendo en pueblos civilizados, en gente mayor de edad, que puede decidir ver o no cierta película o comprar determinado libro... Aunque si me apurás un poco, te diría que sí, que hay cosas que yo prohibiría, como el mal gusto, o lo que no sirve para nada. Puedo entender la censura para los chicos, pero cuando uno es grande se supone que sabe qué es lo que le hace bien y qué lo que le hace mal...

-¿Hay diferencias entre el público español y el nuestro?

-Abismales. El calor del público argentino creo que no existe en ningún otro sitio del mundo. Por eso se vuelven locos todos los extranjeros que pasan por acá. Ayer fui a ver la Ópera de Pekín y qué asombro el de esos chinos ante el aplauso del público... No lo podían creer. Detrás de ese maquillaje se reían, estaban felices, les tiraban flores... Hay un calor hacia el artista muy grande, al artista y al no artista; pero igual vale, porque eso hace que se trabaje con más ganas y también te impulsa a hacer mejor tu trabajo. En España, lo que más me asombraba era el estreno de una película. Llegaban los protagonistas y pasaban, como si nada, entre la gente... Acá, cuando llegan los artistas a la sala el día del estreno, se matan por tocarlos, verlos... Y en Italia, un día vi que pasaba Vittorio Gassman al lado mío y di un grito: "¡Ah, Vittorio Gassman!..." Todos me miraban como a una loca. O cuando lo vi a Trintignant, yo parecía Cholula loca por los astros... Acá hay un clima, desde la gente a los medios de información de espectáculos, eso de "se rascó la oreja con la mano izquierda..." pasa solo acá. Y existe porque hay gente que consume eso. Claro, también deja de existir la vida privada del artista y así la pagamos también; en otros lugares no pasa...

-Creés que hay cosas que no te perdona el público argentino?

-Yo creo que a mí me perdonan todo... ¿Suena muy prepotente? Es que creo que porque hay amor el público me perdona todo... Nunca nadie me ha reprochado nada, de por qué no trabajo, de por qué me fui, y yo sí tenía esos temores; pero no...

-¿Te cuesta transmitir emociones?

-No, creo que es lo que menos me cuesta. En general, me rijo mucho por mis emociones y se me nota siempre. No las puedo controlar, y eso, al servicio de un trabajo, sale fácil. Parto de mí para hacer el personaje, busco en mí esas emociones, y como yo me las permito todas... siempre tengo alguna carta a la cual apelar...

-¿Estás convencida de que tu identidad está aquí?

-Sí, sin duda. Y eso se aprende afuera. Los cuatro años y pico en España, te diría que fueron una gran hondonada, ya no un pozo, una hondonada de la cual salí hace muy poco...

-¿Por qué no volviste antes?

-Porque siempre estuve haciendo cosas y porque me sentía tan mal, que quería estar un poco más compuesta, más entera, para volver...

-¿Dónde empieza y dónde termina la ficción?

-Me gustaría saberlo yo también... A pesar de que trato de ser honesta, y mi actitud en todo es tratar de buscar una verdad en mí y en los demás, siento que la ficción es como algo ineludible... Pienso que uno, con el tiempo, se pone más y más caretas para conectarse con un medio que está en la misma situación. Yo me esfuerzo en tratar de eludir la ficción, está tan encarnada con mi personalidad, que cuesta, es difícil. Pero no imposible...


Fernando de Rosario compartió esta nota. Muchas Gracias Fernando!!!

Descubrí que en política todo es una gran mentira

20 de marzo de 1981 – Radiolandia 2000


MARILINA ROSS CREE QUE IZQUIERDAS Y DERECHAS GENERAN ODIO, Y SOLO QUIERE VIVIR EN PAZ, FELIZ, AQUÍ Y AHORA


“DESCUBRÍ QUE EN POLÍTICA TODO ES UNA GRAN MENTIRA”



Cuatro años en España le demostraron lo difícil que es vivir lejos del país y la gente que se ama. Volvió a enfrentar todos sus miedos, los fantasmas que la acosaban. Está muy cambiada, con muchas ideas nuevas.

Tiene 38 años pero conserva la cara, el físico, los modos, los gestos de una adolescente. Sin embargo, cierta expresión de sus ojos por momentos se empeña en contradecir esa imagen. Y esta dualidad aparece también cuando Marilina Ross habla. De a ratos desbordante, de a ratos vacilante. A un gran silencio puede sucederle una carcajada, que trata de explicar que para ciertos temas no tiene respuestas y que, incluso, no le interesa tenerlas. Regresó a la Argentina luego de cuatro años de residencia en España, y en estos días ensaya la obra teatral “Boda blanca”, que se repondrá en la Sala Planeta el 1° de abril. En los descansos de uno de esos ensayos, mantuvimos una charla extensa, profunda, por momentos errática.

-¿Por qué volviste Marilina?

-Vine a enfrentar todos mis fantasmas, todos mis miedos, los que ya no me dejaban dormir, los que me hacían sufrir. Vine a ver dónde están, qué cara tienen. Quiero combatirlos y ganarles. Además, regresé porque quería estar de nuevo aquí. Extrañaba mucho y amo mucho a esta ciudad. Saqué un pasaje de ida y vuelta, pero me atrapó todo y no me puedo volver.

-¿Qué sentiste estando fuera del país?

-Lo más difícil de superar, es la pérdida de identidad. Sobre todo para una actriz que tiene que representar a una sociedad que acaba de conocer. Aquí me vuelvo a encontrar conmigo, es encontrarme con los demás. Sentía mucha nostalgia, me invadía una melancolía a veces peligrosa.

-¿Por qué peligrosa?

-Es que estaba muy triste, muy triste, sin esas ganas, ese entusiasmo que te permite enfrentar cualquier cosa, pase lo que pase. Pero haberme metido a fondo en todo ese dolor, en tanto sufrimiento, en todas esas pérdidas, me fortaleció, me dio más ganas que nunca de vivir, de buscar la felicidad.

-¿Qué opinás del momento que atraviesa España?

-Yo había estado en España, antes de la muerte de Franco y era realmente otro país, muy chato, muy gris, silencioso, ordenado, muy sofocado. A la muerte de Franco, España se dio vuelta. Reapareció la alegría, había mucha sensación de fiesta, pero todo eso, entrañaba un peligro: después de cuarenta años de una represión muy grande, de una represión digamos, todo lo que estaba tapado sale de pronto y sale desbordado. Entonces no se sabe cómo usar la libertad, se llega al libertinaje. La gente se desborda y se pasa de una monja en la tapa de una revista, al sexo en primer plano sin un devenir, sin una progresión. Pero esa etapa no se podía evitar. El destape, el erotismo a todo nivel, ya hartó a la gente. Es como dijo Saura: “voy a hacer cine de destape, para que eso pase lo más rápido posible”.


CRECER DE GOLPE

-¿Hace diez años, hubieras hablado del libertinaje como lo hacés ahora?

-Este pensamiento me lo dio ver algo desde afuera, desde adentro no se ve nada claramente. En España lo vi, porque yo era espectadora de ese proceso. Hace unos años en la Argentina, yo no tenía conciencia de que el libertinaje era una etapa y que, como tal, había que vivirla. Creo que crecí, que recibí golpes que me ayudaron a crecer y a enriquecerme. No me arrepiento de nada, todo me sirvió.

-¿Qué ganaste y qué perdiste con ese crecimiento?

-Antes tenía la proa hacia un sitio, y esa proa ha virado. Mis objetivos estaban más en los demás, puestos afuera, en cosas que no me pertenecían. Ahora la proa está dirigida hacia mí, hacia adentro para terminar en los demás, en el afuera.

-Tus palabras sugieren un retorno a lo individual.

-Sí, lo individual como punto de partida, no como punto de llegada. ¿Qué podés modificar afuera si no sabés qué es lo que querés modificar adentro?

-¿Estás arrepentida de algunas cosas que hiciste?

-No, porque en su momento creía firmemente en eso y yo siempre actué así. Me muevo por impulsos y espero que nunca tenga que arrepentirme de mis impulsos, porque son los más auténticos. No parten de una cosa impuesta, vienen desde muy adentro. Y por eso sigo golpeándome la cabeza, sintiendo que hay dos formas de vivir. Una gris, en la que no sufrís ni sos feliz y otra, que es la mía, en la que sufrís y sos feliz alternativamente. Yo quiero vivir aquí y ahora.

BODA BLANCA. Marilina debutará el 1° de abril en esta pieza teatral, que se repondrá en la Sala Planeta. La foto la muestra en uno de sus diarios ensayos. "¿Cómo no iba a aceptar este trabajo? Cuando vi la obra, me conmoví hasta las lágrimas. Es un espectáculo de muchísima calidad".

VOLVER A LOS 17

Marilina aquí y ahora”, es precisamente el nombre del espectáculo que presentó este verano en Punta del Este. En él, según nos dice, se propuso contar su vida a través de canciones, desnudar su intimidad, mostrarse para lograr comunicación con un público, que en su mayoría lo integran jóvenes de 16 a 20 años.

-¿Cómo te llevás con ese público adolescente?

-Muchos de estos chicos, han empezado a contarme sus experiencias a través de cartas, de libros, de poemas escritos por ellos, de charlas en cafés. Han sentido necesidad de compartir eso que yo muestro. Recibí una carta poema de una chica de 17 años. Una carta maravillosa, que me dejó helada. Habla de la necesidad de llegar un día a un cementerio y de imaginar tu nombre en una tumba para poder vivir, tener la muerte muy cerca para vivir a fondo. Yo pienso que mañana me puedo morir y por eso no voy a dejar para mañana lo que pueda hacer hoy.

-¿Me querés decir que no le tenés miedo a la muerte?

-Para mí la muerte ha dejado de ser un miedo. Jua jua ¿Qué dije? Bueno, está dejando de serlo. Estuve muy cerca de la muerte, tuve una sensación de muerte muy grande, un desmayo con conciencia. Estuve en un sitio muy acogedor, muy cálido. Era el alivio, el “al fin me siento bien”. Me costó muchísimo volver. Al día siguiente, el pánico se apoderó de mí, porque me di cuenta que había estado a un pasito de la muerte.

-¿Cómo fue?, explicame...

-Fue muy raro, muy raro. Estaba en una boite parisina, absorta, como transportada mirando todo lo que formaba a mi alrededor el rayo Lasser. De pronto, un rayo produjo un túnel eterno, interminable. Fue como si me chupara. Me caí, me desmayé, entré en una sensación de muerte muy placentera.

-¿La vejez, tu vejez, tampoco te atemoriza?

-La vejez, el último enemigo del hombre de conciencia. A esa la esquivo, todavía no la puedo enfrentar. Siento que estoy en el mejor momento de mi vida, no quiero preocuparme por ella. Ya vendrá y entonces sabré qué hacer. Vivo el presente. Nunca estuve con menos miedos, en paz, con menos ansiedad. Gozando, sin esperar grandes cosas.

LENNON, SU RUEDA Y LA POLÍTICA

-¿Antes esperabas grandes cosas?

-Sí, uno está en esta sociedad, en esta vida que nos toca vivir tratando de ser el mejor, de llegar... Eso ya no me importa. Es un poco lo que dice Lennon en su último disco: “Estoy sentado viendo la rueda girar, la gente me pregunta por qué me separo y veo la rueda girar, por qué no estoy dentro de la rueda, y yo les contesto que estoy bien mirando la rueda girar”. A mí tampoco me entienden que estoy bien mirando la rueda girar.

-¿No tenés miedo que digan que sos inmadura?

-Si la gente madura hace que el mundo esté al borde del Apocalipsis, de la guerra nuclear, yo no quiero llegar a esa madurez. Quiero vivir y ser feliz. Si eso es inmadurez no me importa.

-¿Perdiste interés por la política?

-Sí, no creo en ninguna política. Descubrí que todo es una gran mentira, que es otro el camino.

-Ese pensamiento tiene mucho de frustración, de resignación.

-No, no te equivoques, no estoy resignada. Sigo creyendo en el ser humano, sólo que ya no creo en los hombres que manejan el mundo.

-¿Y cómo pensás que pueden cambiar las cosas?

-Yo no voy a proponer la forma en que se puede producir un cambio, no soy omnipotente. A duras penas puedo conmigo y con la gente que tengo alrededor, que quiero y me quiere. En tanto el mundo siga dividido en izquierda y derecha, el odio seguirá estando. Quiero pasar por encima de todo eso, buscando al ser humano.


Esta nota fue compartida por Xil. Muchas Gracias!!

Marilina y Piero: ¿Otra vez el amor?


1981 - Revista TVSEMANAL

Arrumacos, besos y abrazos. Así fueron descubiertos.

MARILINA Y PIERO: ¿OTRA VEZ EL AMOR?

Sucedió en el reestreno de "Boda blanca" la pieza que protagoniza Marilina Ross en el teatro Planeta. ¿Un viejo amor ha renacido?


"¿Así que dejaste la grabación para venir a verme? ¿Y viste toda la obra? ¡Sos un divino!...", le dijo Marilina a Piero, mientras él no atinaba a responder, como sorprendido frente a una evidencia, sobre todo teniendo en cuenta que fotógrafo y redactor de TVSEMANAL estaban cerca. Luego del estreno, ya más íntimamente, se prodigaron arrumacos. La escena se registró en el teatro Planeta, con motivo del estreno de "Boda blanca" con Marilina (antes, su rol lo ocupaba Alicia Zanca). Como se sabe, ambos vivieron un fogoso romance en España, hace tres años.

La presente nota fue compartida por Xil. Muchas Gracias!!