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Marilina, aquí y ahora

12 de febrero de 1981 – La Razón

"Marilina, Aquí y Ahora"

Marilina Ross, que se encuentra protagonizando un espectáculo unipersonal en Punta del Este, titulado: "Marilina, aquí y ahora", explica que en el mismo pretende reflejar las vivencias previas y posteriores a su viaje a España, donde estuvo radicada cuatro años, y llegó acompañada por la fama que le brindó su película "La Raulito". La ahora actriz-cantante, se manifestó admiradora de Woody Allen, a quien le pidió un autógrafo, "como si fuese una colegiala". Como cantantes admira a Susana Rinaldi, Mercedes Sosa y Alberto Cortez, y en el plano interpretativo a Federico Luppi, Alfredo Alcón y Norma Aleandro en ese orden.


Marilina, feliz, junto al director y principal intérprete de "Cocktail Show", Jean Cassanovas


PUNTA DEL ESTE (EFE)- Después de 4 años de residencia en España, la actriz y cantante argentina Marilina Ross se presentó ante el público uruguayo con un espectáculo musical titulado "Marilina, aquí y ahora". Marilina llegó hace 2 meses con un pasaje de ida y vuelta, pero decidió quedarse una temporada larga en el Río de la Plata. "Se trata -explicó- de algo que nació en el café-concert y que fue tomando forma poco a poco, fundamentalmente con la participación de los espectadores. Ellos me envían poemas, me cuentan historias, sienten la necesidad de tomar un café conmigo, y yo recojo estas experiencias y las traslado a otros espectadores". Continúa hablando de su espectáculo: "Canto una serie de temas que divido en dos partes, los que narran mis experiencias anteriores a la llegada a España, y los que cuentan historias posteriores a ese viaje. Y entre canción y canción, hablo, improviso". Para Marilina Ross, el paso por España fue un cambio grande en su vida. "Llegué de la mano de "La Raulito", la película que me dio a conocer, sobre todo después de su éxito en el Festival de San Sebastián, a pesar de que sólo había sido exhibida fuera de concurso y en muestras privadas". El triunfo le sonrió con facilidad, pues pronto pudo hacer cine en la Madre Patria: "No me faltaron los contratos y prueba de ello es que intervine en 6 películas y una obra teatral". Fueron, por este orden, "Parranda" y "Reina Zanahoria", del director Gonzalo Suárez; "La Raulito en libertad", dirigida por el chileno Lautaro Murúa; "Al servicio de la mujer española" y "Soldados", de Alfonso Ungría y, finalmente, "Un hombre de moda", estrenada recientemente. La obra teatral en la que intervino fue "Panorama desde el puente", dirigida por José Luis Alonso. Marilina es partidaria de la interpretación "tal y como somos", por eso es admiradora de Woody Allen, de quien confiesa que un día fue a pedirle un autógrafo, como si fuera una colegiala. En el campo de la canción siente verdadera pasión por 3 argentinos: Susana Rinaldi, Mercedes Sosa y Alberto Cortez, "ninguno de ellos es competencia para mí -dice- porque nadie lo hace tan mal como yo". De los actores del Río de la Plata considera a Norma Aleandro como la primera de todas, y entre los hombres prefiere, en este orden, a Federico Luppi y a Alfredo Alcón. Ahora continuará su carrera en Buenos Aires, donde va a incorporarse al elenco que está haciendo "Boda blanca", una obra en la que todos los actores llevan ya bastante tiempo representándola, y ella sustituirá a la protagonista.


Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota!!

Cantando recuerdos

Sábado 4 de abril de 1981 - Clarín Espectáculos

Cantando recuerdos

Marilina Ross presenta, en el Teatro del Picadero, su espectáculo "Marilina, aquí y ahora". Acompañada por el tecladista Martín Pavlovsky recorre las instancias de su vida en una suerte de retrato o espejo que propone la simplicidad con trascendencia. Es el primer contacto con el público luego de cuatro años.

Marilina Ross: las posibilidades de descubrirse a uno mismo a través de las canciones.



Por: LUIS MAZAS

En su primer contacto con el público argentino después de cuatro años, Marilina Ross recorre su propia vida a través de canciones que integran el espectáculo Marilina, aquí y ahora y que la actriz protagoniza en el Teatro del Picadero. El encuentro es saludable y gratificante. A partir de un marco simple e informal la intérprete se dedica a desglosar diferentes aspectos de su existencia que, naturalmente, se unen y confunden con los comienzos y prosecusión de su carrera. Algo así como un retrato o un espejo que proyecta imágenes variadas pero siempre conmovedoras.

La trayectoria de Marilina Ross en nuestro país y la que luego cumplió en España, ha sido frecuentemente relatada. En esta propuesta musical la actriz intenta internarse profundamente en su personalidad y es así como, en Fotos mías, comienza hablando de "esa niña que ya no soy". Después cuenta lo que hizo con su primer sueldo o cómo vivió su primer amor. Uno de los temas más bellos es Canción de cuna, a la que ella misma define como "una canción dedicada a la panza y a la ganas de tener un hijo".

A medida que transcurre el espectáculo la actriz va ganando, naturalmente, a la cantante. Su fuerza interpretativa, su singular magnetismo, la hacen crecer por sobre las limitaciones de una propuesta intimista. Lo que intenta Marilina con este recorrido puede ser caratulado como una suerte de crónica elegíaca de ilusiones perdidas, de reencuentros, de esperanzas renovadas. Se entrega en cada tema, con fruición, a despoblar de fantasmas a su propia identidad reconociéndose en una saga de líneas opulentas y de discretos matices musicales.

"Monté a caballo sobre un mar de miedos. Llegué a esta tierra y encontré brazos abiertos, tan queridos que hasta pude yo también llorar, tan queridos que hasta puedo ahora también cantar", expresa la actriz en La canción de mis viejos. Esa afirmación resume singularmente este recital que cuenta con una enorme concurrencia joven y que reelabora la amistad y el reconocimiento entre Marilina y su público. Otros temas destacables son Carta a papá, Quereme (de un recordado teleteatro), Casi sin querer, Uno más uno, Pasaje de ida, Aquel estado de ánimo. También hay confesiones sobre el amor y una de ellas habita en Puerto Pollensa.

Junto a la actriz, que se acompaña con una guitarra, se destaca la participación del tecladista Martín Pavlovsky y ambos combinan vitalidad para conformar un show sin pretensiones cuya validez reside no tanto en la calidad de la música o de los poemas (varios de ellos pertenecen a Cristina Banegas) sino en la honestidad con que está plasmado.


Muchas Gracias Silvina por tipear esta nota!!

Fotos de "Marilina aquí y ahora"

Corría 1981 y aún gobernaba la dictadura militar en Argentina. Hacia fines del año anterior, Marilina había retornado al país, tras un largo y forzoso exilio en España. Como aún estaba prohibida en televisión, trabajó en el reestreno de la obra teatral "Boda blanca" dando los que, sin saberlo a ciencia cierta, serían sus últimos pasos como actriz en teatro. Paralelamente, comenzaba a realizar pequeños shows como cantautora en diversos pubs de la ciudad porteña. Uno de esos recitales se llamó "Marilina aquí y ahora" y se realizó en el pub "Tramps" de la calle Scalabrini Ortiz (en aquel entonces Canning) y Las Heras. Martín Pavlovsky, que tenía 18 años, la acompañaba en el piano del boliche, que se llenaba noche tras noche, hasta que hubo que apuntar a teatros más grandes.

Junto a Martín Pavlovsky


Marilina Ross había regresado a nuestro país en 1981 y, como seguía prohibida en el cine y la televisión, se dedicaba a cantar en los pubs y reductos de moda de la noche de Buenos Aires. Estos shows eran un acontecimiento para los amantes de su arte.

Marilina Ross volvía del exilio en 1981 y cantaba en pubs y cafés concert. La protagonista de "La Raulito" había abandonado la actuación y se dedicaba a cantar canciones de su autoría que firmaba como María Celina Parrondo.

Marilina Ross, después de años de estar exiliada en España, regresó a la Argentina a fines de 1980. Como aún seguía prohibida en la televisión y en los teatros oficiales, se dedicaba a cantar en pubs. Emilio Alfaro y Oscar Ferrigno (h) fueron los primeros colegas en alentarla.

Fuente: Diario Crónica, suplemento "Ahora"


Marilina y Christian desde el rinconcito compartieron estas fotos. Muchas Gracias!!

Un motor que no pudieron parar


Abril de 1981, Revista Humor N° 57

Marilina Ross

UN MOTOR QUE NO PUDIERON PARAR

Título: "Marilina, aquí y ahora".
Intérpretes: Marilina Ross (voz, guitarra y canciones), Martín Pavlovsky (tecladista).

Se puede llegar de varios puntos a esta zona del mar abierto llamada Marilina Ross.

Uno puede haber salido del recuerdo de la actriz y estar intentando acercarse a esta música (música = mujer que hace música), esta cantante compositora que insólitamente aparece guitarreando.

Se puede también partir del conocimiento desperdigado de sus canciones y tratar ahora de unirlas en una sola noche, en una hora y media y en una cronología coherente y completa.

O inclusive alguien puede llegar al teatro o boliche de turno para comprobar qué le pasó, cómo está, qué dice aquella mina que algún día, hace cuatro o cinco años, se fue a España empujada por... digamos, las circunstancias.

Sí, esta noche de nuevo yo aquí. Hace tiempo que no nos veíamos. Es que anduve perdida y después me empujaron.
No, el motor no pudieron pararlo y les juro que lo han intentado pero no conseguido...


Venga uno de donde venga, con los conocimientos y objetivos que tenga, se encuentra -de todas maneras- con Marilina Ross. Y eso es lo lindo. Porque lo más interesante de este espectáculo es que no parece un espectáculo, sino un encuentro con una persona. Así de simple.

Casi no hay show. El show tiene reglas que aquí no son respetadas. No hay un grupo acompañante, por ejemplo. Apenas una guitarra, que ella misma toca, y un piano eléctrico. No hay juegos de iluminación: sólo unos poquitos spots como para que se vea. No hay bailarines ni escenografías ni -desde luego- canciones efectistas "festivaleras" que calienten a la gente con estribillos pavos. Las canciones sí calientan a la gente, pero por otros motivos. Porque se nota que son productos (resultados, consecuencias) de muchos bajones, de varias alegrías, de una vida intensa.

Monté a caballo sobre un mar de miedos.
Llegué a esta tierra y encontré brazos abiertos, tan queridos que hasta pude yo también llorar, tan queridos que hasta puedo ahora también cantar.


María (Marilina) sube al escenario y se encienden todas las luces, pero las de adentro. Sus luces y las del espectador.

Está más linda que de costumbre y todo el mundo podría jurar que tiene 22 años, a pesar de sospechar que debe tener algunos meses más.

Sonríe, por ejemplo, y a uno le parece que la conoce desde hace mucho. Mira a los ojos al público y nadie piensa en la demagogia barata, y tan de moda, de muchos actores que miran a los ojos al público. Dice que lo extrañó y la gente no tiene más remedio que creerle. Pide ayuda para armar entre todos un rato de comunicación y alguno que otro se resiste, pero poco.

Marilina: Pin...

Público: ¡Pon!

Diga la verdad. Si alguien desde un escenario le gritara inesperadamente "pin", ¿usted le contestaría "pon" o pensaría que está loco? Yo vi el espectáculo varias veces y la respuesta del "pon" nunca falló, como si se tratara de una antigua convención al estilo "uno-dos" o "muchas gracias-de nada". "Pin" dice esta contadora musical de sentimientos, para constatar si el clima efectivamente está creado, como ella lo supone en ese momento. "Pon" le contesta un grupo de gente, ávida de contestar al afecto, como en este caso, ya bastante harta de reclamarlo todos los días.


Danza sobre restos de cristales de este tiempo no tan bello porque sola no estás.
Danza sobre antiguas cenizas, sobre todas tus heridas, sola no estás.


Curioso lo que pasa con este recital, por llamarlo de alguna manera. En primer lugar en él la calidad vocal de la protagonista no interesa demasiado. Marilina no es una gran cantante (ni lo quiere ser), pero ojo: no desafina, tiene una voz muy agradable y -fundamentalmente- siente lo que canta, sabe transmitirlo como pocos y, claro, no tiene ninguna intención de desprenderse de su capacidad actoral al cantar. (Yo prefiero estos cantantes -de aquí a la eternidad- antes que a los técnicamente perfectos pero interpretativamente inexpresivos).

Los temas, por su parte, son baladas con melodías bien armadas, pegadizas, algunas hermosas, pero en general no constituyen tampoco hallazgos musicales demasiado destacables.

Pero, entonces ¿dónde reside la polenta de este asunto? En la capacidad para transmitir vivencias, en el talento para hacer arte a partir de la propia vida, en la decisión de ser creativamente honesta, en la posibilidad de largar ondas buenas hacia el oyente-espectador, con la condición de saber pegar con las letras. Y las letras pegan y mucho.

Y en cada estación
el miedo a seguir.
Saber que crecer
es ir, es ir, es ir...


Marilina se mete en el bolsillo a todos en dos minutos. A todos: desde el que llega ya enganchado con ella hasta aquel espectador que se tira para atrás en la butaca con el criterio de "A ver, dale, hacé algo que me guste si sos capaz".

La acompaña alguien a quien yo creía conocer, obviamente poco, ya que me sorprendió no sólo por su faceta de músico sino también por su capacidad de humorista: Martín Pavlovsky, hijo de Eduardo "Tato" Pavlovsky.

En algo más de una hora, María -Marilina recorre parte de su vida. "Fotos mías" (una de las canciones más totalizadoras, como ella misma lo aclara), "Carta a papá" y "Voy a hablar de mi amante" (con letras de Cristina Banegas), "Canción de cuna para despertar a un niño" (dedicada a su panza y a un hijo que no llegó), "Quereme, tengo frío" y "Casi sin querer" (dos de "amor" o de "romance"), "Uno más uno" (en la que sugiere la tesis de terminar con la búsqueda de la media naranja para intentar la pareja que no esté constituida por dos mitades sino por dos enteros), "Pasaje de ida" (que toma como anécdota su viaje a España pero que trepa hasta referirse a las pérdidas que uno debe bancarse para crecer), "Aquel estado de ánimo" (una crónica de una noche de depresión, esas cosas que la gente suele tener), "La de mis viejos" (paralelo de su experiencia en Europa con la de sus padres españoles en Argentina), "La bomba de neutrón" (cuyo tema es la locura agresiva del hombre civilizado), "Puerto Pollensa" (que deja al oyente con unas ganas impresionantes de enamorarse) y "Danza" (un tema italiano que le canta a las ganas de vivir intensamente y hacer esfuerzos para sentirse bien a pesar del dolor).

Mírenme a los ojos,
aquí estoy, abierta en dos.
Quiéranme como soy.
Así, soy yo, soy yo.


Y sí. En esta impúdica seducción colectiva que perpetra Marilina, yo no pude dejar de quererla más que antes.

La macana para mi egoísmo afectivo es que a muchos les pasa lo mismo.


Fernando de Rosario compartió esta nota. Muchas Gracias Fer!!