Programa del Acto de Declaración de Marilina Ross como Ciudadana Ilustre de Buenos Aires, realizado el día Miércoles 18 de noviembre de 2009 en el Salón Dorado de la Legislatura de la Ciudad.


Marilina Ross, Ciudadana Ilustre
“Porque no es lo mismo que vivir... honrar la vida"
Por: CHRISTIAN RAMOS
Marilina Ross inició su carrera profesional en 1959. De la mano de Luisa Vehil, trabajó en varias temporadas de teatro (Lucy Crown, Noche en medusa y Ana de los milagros, entre otras) y debutó en la televisión para participar en Buenas noches destino, con libro de Abel Santa Cruz y dirección de David Stivel. Sin embargo, la consagración llegaría cuando conquistara el corazón de los argentinos con su emblemática creación en el ciclo La Nena, que protagonizó junto a Osvaldo Miranda, y con cinco años de permanencia.
Dueña de un caudal artístico inconfundible, sorprendió a la crítica y a la teleaudiencia por su notable versatilidad para encarnar complejos papeles dramáticos en el recordado ciclo Cosa Juzgada, que representaba casos reales extraídos de expedientes judiciales. El grupo de vanguardia Gente de Teatro, que integró junto a Norma Aleandro, Federico Luppi, Bárbara Mujica, David Stivel, Juan Carlos Gené, Carlos Carella y Emilio Alfaro, pronto se convertiría en una de las experiencias estéticas y de arte comprometido más importantes de la cultura popular. Su carácter innovador, así como sus manifiestas intervenciones tendientes a la transformación de la realidad y a la lucha contra las injusticias, constituyeron un sello de época y una marca indeleble en la memoria colectiva. El episodio titulado Nadie representó la historia de “La Raulito” y se convirtió para Marilina Ross en su proyecto artístico más ambicioso y que más satisfacciones le brindó. El film La Raulito, dirigido por Lautaro Murúa, pronto se ubicaría entre los grandes clásicos del cine universal y el personaje sería adoptado como una tierna figuración del desamparo. Los Premios ACE de Nueva York y los de los Festivales de Huelva y Córdoba en España serían algunos de los ocho galardones internacionales que recibiera por su entrañable creación. En 2005, a treinta años del estreno, Marilina Ross fue invitada a una nueva proyección de la película en el Festival de Cine de San Sebastián en el marco del ciclo Rebeldes e Insumisas, donde se exhibieron, además, otras creaciones de grandes actrices que abordaban la temática de género.
Los revueltos años setenta avizoraron un clima histórico de cambio y las esperanzas del pueblo se renovaban ante el inminente retorno al país del General Juan Domingo Perón. Marilina Ross no dudaría en participar activamente de este proceso e integraría la comisión que acompañara al líder político en el charter que arribó al aeropuerto de Ezeiza el 17 de noviembre de 1972. El Padre Carlos Mugica significó un referente indiscutible y Marilina se acercó a la Villa 31 para nutrirse de un aprendizaje humanitario que supo proyectar en su trayectoria artística. El compromiso con los vecinos de la Villa se fundó como una consigna permanente y, en 1996, Marilina Ross retornó al lugar para cantar, cuando intentaron desalojarlos para la construcción de la autopista Illia. Su destacable participación en las organizaciones sociales y su reconocido compromiso con el pueblo hicieron que Marilina Ross fuera incluida en las listas negras de la Triple A. En 1976, se prohíbe nombrarla en los medios de comunicación y esto la obligó a exiliarse en España durante cuatro años, junto a otras personalidades de la cultura como Norma Aleandro o Luis Politti. El cine internacional la esperaba ansioso, tras el suceso de La Raulito. Marilina rodaría 6 películas en España junto a importantes directores como Jaime de Armiñán, Gonzalo Suárez y Fernando Méndez Leite, entre otros. “Tenía fama, dinero, éxito y todo lo que se considera debe tenerse en esta vida. Pero no era feliz”, supo afirmar años después. La muerte de Luis Politti, a causa de la tristeza provocada por el desarraigo, le permitió vislumbrar su propio final. Eligió regresar al país en 1980, aunque aún continuaba prohibida para trabajar como actriz y para aparecer en televisión.
Dispuesta a empezar de nuevo, Marilina Ross supo que esa era la oportunidad de acercarse a la que fuera su primera vocación: la música. En el clima íntimo de un cancionero compartido en pequeños pubs de todo el país nacía una nueva cantautora, que sorprendía a quienes la adoraban desde sus comienzos en La Nena o desde su recordado papel protagónico en Piel Naranja, de Alberto Migré, a la vez que conquistaba a las nuevas generaciones con sus canciones dotadas de metáforas simples pero reflexivas y con una alta dosis de imprescindible franqueza. Los Soles de Marilina Ross se sumaron a los de un país que intentaba iluminarse tras uno de los períodos más oscuros de la historia y alumbraron el retorno de la democracia. Entramados por una propuesta dirigida hacia la construcción de un ser humano capaz de ser cada vez mejor, Marilina editó numerosos discos, que regalaron bellas piezas que nutren el cancionero popular argentino. Puerto Pollensa, Soles o Quereme... tengo frío son parte de la memoria colectiva y hacen de ella una de las cantautoras más reconocidas de la escena local. El tema Honrar la vida, de Eladia Blázquez, encontraría en su voz la interpretación capaz de elevarlo a la categoría de himno, cuando fuera registrado como cortina musical del ciclo Atreverse de Alejandro Doria. La Fundación Konex premió su labor con el “Diploma al mérito” a la Mejor Autora y Compositora en el rubro Pop-Balada de la década 1985-1995.
Marilina Ross es una de las artistas más trascendentes de la escena local gracias a su gran versatilidad creativa, que redunda en el manejo de una multiplicidad de recursos escénicos y lenguajes expresivos. Su valioso aporte a la cultura nacional y su inclaudicable compromiso con la gente y con la vida, la hacen merecedora del máximo galardón que otorga la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. Marilina Ross es declarada Ciudadana Ilustre.